CAPÍTULO 21. Una reunión a solas
Jordan apretó los puños mientras las palabras de Katerina seguían resonando dentro de su cabeza. No había dicho "contigo". Había dicho "con Blackwood Holdings"; pero la realidad era simple: ella prefería borrar de un solo golpe todo lo que había formado parte de su vida en el último año.
En ese momento, uno de los accionistas más antiguos carraspeó antes de ponerse de pie.
—Señora Orlenko, entiendo perfectamente su postura. Si el pagaré es la única forma de resolver este asunto, Blackwood Capital está dispuesto a firmarlo.
Katerina asintió con serenidad.
—Me alegra escuchar eso.
—Solo quisiera pedirle una cosa. —El hombre respiró hondo—. Ya que estamos llegando a un acuerdo, no emprenda acciones legales contra nuestra empresa. Sé que el incumplimiento del acuerdo le da herramientas suficientes para hacerlo, pero…
—No se preocupe —lo interrumpió Katerina apoyó ambas manos sobre la carpeta que tenía delante—. No voy a tomar el curso legal. No voy a molestarme con juicios, audiencias, abogados… no lo necesito. Ustedes ya tienen todos los elementos necesarios para hundirse solos sin que yo intervenga.
El silencio que siguió fue demoledor, pero nadie se atrevió a rebatirle, porque las malas decisiones de la familia Blackwood en las últimas semanas eran la mayor evidencia de eso. Ella simplemente había dejado de intentar sostener un edificio al que le robaban los ladrillos en las narices de su dueño. Entonces cerró la carpeta con un movimiento elegante.
—Si no hay más asuntos pendientes, podemos dar por concluida la reunión. Gracias a todos.
Los abogados comenzaron a recoger documentos, las sillas se deslizaron sobre el suelo y los ejecutivos abandonaron la sala casi en absoluto silencio. Y Jordan observó cómo todos se marchaban sin apartar la vista de Katerina.
—Nosotros no hemos terminado —sentenció porque no estaba dispuesto a permitir que también ella se fuera.
Su voz hizo que todos se detuvieran un instante y Katerina levantó lentamente la cabeza.
—¿Disculpa?
—Hay una última cosa de la que necesito hablar contigo. Solos.
Katerina permaneció inmóvil durante unos segundos antes de mirar a sus abogados, porque sabía que él no iba a darse por vencido hasta tener aquella conversación incómoda.
—Espérenme afuera.
Los representantes de Orlenko Capital Trading salieron uno tras otro y los abogados de Blackwood hicieron lo mismo. La enorme sala quedó completamente vacía, solo para ellos dos, y durante unos segundos reinó un silencio casi insoportable.
Jordan caminó despacio alrededor de la mesa y se detuvo a escasos centímetros de ella, metiéndose las manos en los bolsillos del pantalón como si fuera la única forma de impedir que el impulso lo venciera.
Katerina podía ver el cansancio dibujado bajo sus ojos, la barba de dos días, los hombros tensos, la mandíbula rígida, y unos ojos que parecían no haber dormido en toda la noche.

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