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7 NOCHES PARA DECIR ADIÓS romance Capítulo 32

CAPÍTULO 32. Ya tienes tu solución

Jordan retrocedió un paso cuando la pantalla quedó completamente negra, y el silencio que inundó la sala fue todavía más devastador que el propio video. Nadie habló, nadie se movió, los únicos ojos que parecían seguir vivos eran los de Jordan Blackwood.

Muy despacio levantó la cabeza y su mirada encontró a Angela, pero ya no había desconcierto, ya no quedaba incredulidad, solo una mezcla insoportable de comprensión... y repulsión.

Su expresión perdió cualquier rastro de emoción hasta convertirse en una máscara de piedra y cuando habló su tono salió ronco y lleno de recelo.

—¿Fuiste tú...? —preguntó con una voz tan fría que parecía capaz de congelar el aire; y Angela tragó saliva.

—Jordan... yo...

—Respóndeme.

Ella negó con desesperación.

—¡No es lo que parece…! ¡Yo no lo hice…! —intentó justificarse, pero Jordan soltó una risa completamente vacía.

—¿No lo hiciste? Estamos mirando el maldito video donde lo reconoces, donde dices que me pusiste esos papeles para que los firmara, donde admites que sabías perfectamente lo que estaba firmando, donde reconoces que preparaste todo...

Angela comenzó a sacudir la cabeza.

—¡Esa zorra me dijo que tú no querías firmar el divorcio! —exclamó por fin, pero Jordan ya ni siquiera la estaba mirando. Muy despacio giró la cabeza hacia Jasmine, y la siguiente acusación llegó con la misma fuerza.

—Tú preparaste el postnupcial… —siseó —. ¿La amenazaste?

Jasmine sintió que el pecho se le cerraba.

—Jordan...

—¿La obligaste?

—¡Claro que no! —Su respuesta salió demasiado rápida, demasiado desesperada, y Katerina sonrió con una calma elegante.

—Si te cuesta reconocerlo, puedo ponerle a tu hijo el video completo de aquella firma… ¿Eso es lo que quieres?

—¡No! —Jasmine se puso pálida, su respiración comenzó a acelerarse y dio un paso hacia atrás.

Durante un segundo comprendió que ya no tenía escapatoria. Miró a Jordan y toda su compostura terminó por derrumbarse.

—¡Está bien, lo hice! ¡Lo hice! ¡Pero lo hice por ti, Jordan! ¡Para quitarte de encima a una mujer que pensaba que te estaba drenando el bolsillo! ¡Solo quería protegerte! ¡Eres mi hijo! ¡Todo lo hice por ti!

La mandíbula de Jordan se tensó hasta doler, y la miró como si ya no reconociera a la mujer que tenía delante.

—¿Protegerme? ¡Angela desfalcó ciento cincuenta millones de dólares de la empresa! ¡Ciento cincuenta millones, mamá! ¿Cómo te atreves a hablar de lo que gastaba legalmente en mi esposa?

Jasmine abrió la boca, completamente alterada.

—¡Eso... eso no es lo mismo...! Angela cometió un error...

—Por esa razón, solicito formalmente que este acto concluya con la declaración inmediata de nulidad del divorcio —dijo y durante unos segundos nadie respondió.

Y Jordan pudo tener su minuto de esperanza… hasta que una risa burlona rompió el silencio: la de Jacob Lieberman.

El abogado negó lentamente con la cabeza mientras acomodaba los documentos frente a él.

—Eso sería demasiado fácil. ¿No crees, Langley? —siseó —. El hecho de que tu cliente haya sido engañado no significa que pueda escoger qué consecuencias jurídicas quiere aceptar y cuáles no. Si él quiere la nulidad porque el consentimiento fue obtenido mediante fraude, coacción y un propósito falso para conseguir la autorización de su firma, entonces deberán denunciar exactamente esos delitos.

Jordan giró la cabeza como un resorte, pero antes de que pudiera abrir la boca para increpar a nadie, Connor Sheffield se levantó.

—Lo siento, señor Blackwood, pero no puede colgarse de la existencia del fraude para anular el divorcio, y al mismo tiempo fingir que ese fraude nunca existió desde el punto de vista penal.

Los ojos de Jordan buscaron a Katerina. Ella seguía observándolo con aquella serenidad imposible. No había odio, no había satisfacción, ni siquiera parecía esperar una disculpa. Solo aguardaba su decisión.

Pero esa decisión era imposible, perfecta, medida al milímetro.

—Señor Prowse… —murmuró porque aquel hombre era el que tenía la última palabra según la ley, y este revisó las transcripciones del video con gesto severo.

—Los abogados de su exesposa tienen razón —declaró por fin —. La nulidad del divorcio es perfectamente viable. Sin embargo, para obtenerla deberá iniciar previamente una denuncia penal por el fraude.

Y Jordan no supo por qué, pero en ese mismo momento tuvo esa sensación de que el lazo alrededor de su cuello acababa de empezar a asfixiarlo.

—En otras palabras, querido… —suspiró dramáticamente Katerina, cruzando las piernas —. Si quieres revocar el divorcio, primero tendrás que presentar una denuncia penal contra tu madre y tu hermana por el fraude. ¡Ya tienes tu solución! ¿A qué estás esperando?

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