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7 NOCHES PARA DECIR ADIÓS romance Capítulo 45

CAPÍTULO 45. Lo peor de entender

La patrulla se detuvo frente a la comisaría central pocos minutos después de abandonar la mansión Blackwood; y Katerina descendió sin oponer la menor resistencia mientras dos agentes la escoltaban hasta el interior del edificio. Las esposas seguían sujetando sus muñecas, pero caminaba con una tranquilidad tan absoluta que desconcertaba incluso a los policías que la llevaban.

La condujeron por un largo pasillo hasta una pequeña sala de interrogatorios. Una mesa metálica ocupaba el centro de la habitación, acompañada únicamente por tres sillas y una cámara instalada en una esquina del techo.

Uno de los agentes le indicó que tomara asiento, y un par de minutos después entró un detective de mediana edad con una carpeta bajo el brazo. Se sentó frente a ella, abrió el expediente y levantó la vista.

—Soy el detective Harrison.

Katerina no respondió, y el hombre hojeó un par de documentos que le habían entregado.

—Según este informe, usted es la señora Orlenko, y hace aproximadamente una hora confesó públicamente haber asesinado al señor Emerson Blackwood. —continuó, pero frente a él, Katerina permaneció en silencio—. Necesito que me explique exactamente por qué lo hizo.

Ella ladeó apenas la cabeza y respiró hondo.

—Antes quisiera hacerle una pregunta.

El detective arqueó una ceja.

—Depende de cuál sea.

—¿La mansión Blackwood ya está siendo procesada como escena del crimen? —lo increpó y el hombre frunció ligeramente el ceño, porque no era la pregunta que esperaba.

—Por supuesto que sí.

Y Katerina sonrió por primera vez desde que había llegado.

—Perfecto. En ese casó, no diré nada sin la presencia de mis abogados.

El hombre empujó la carpeta hacia adelante y bufó con fastidio.

—Señora Orlenko, ya confesó un homicidio delante de más de veinte testigos.

—Lo dije, no lo firmé —replicó Katerina.

—Podría facilitarse mucho las cosas si...

—No diré nada sin la presencia de mis abogados —repitió con absoluta tranquilidad.

El detective comprendió que no obtendría nada más en ese momento.

Mientras tanto, en el otro extremo de la comisaría, Jordan no había podido quedarse quieto ni un solo minuto. Cada pocos segundos levantaba la cabeza hacia la puerta principal esperando ver aparecer a Lieberman o a Sheffield, pero ninguno llegaba.

Las manos seguían temblándole cuando las puertas automáticas finalmente se abrieron, y Jordan levantó la vista de golpe.

Los abogados entraron caminando con paso firme y en cuanto lo vieron sentado, ambos comprendieron inmediatamente el estado en el que se encontraba.

Connor fue el primero en acercarse.

—Blackwood… Lamentamos mucho lo de tu padre.

Jake le estrechó la mano con sinceridad.

—Recibe nuestro más sentido pésame.

Jordan tardó unos segundos en reaccionar.

—Gracias...

Su voz sonaba completamente agotada y Connor señaló a la salita de interrogatorios.

—Vamos a sacar a Katerina de aquí lo antes posible.

—Háganlo, pero no basta con que salga, tiene que explicarme por qué demonios hizo esto —replicó Jordan con los ojos rojos—. ¡Necesito saber por qué está mintiendo!

—Eso dependerá exclusivamente de ella —sentenció Connor—. Si hay una explicación, la conocerás cuando Katerina considere que ha llegado el momento de contártela.

Jordan dejó escapar una respiración frustrada.

—Ustedes saben algo —gruñó con impotencia y ninguno respondió. Y aquel silencio bastó para aumentar todavía más sus sospechas.

***

Mientras tanto, Jordan llegó al hospital con el rostro completamente agotado. Sentía una opresión en el pecho que no podía ni describir, pero sabía que no podía derrumbarse.

Angela lo esperaba junto a la habitación donde habían ingresado a Jasmine, y en cuanto lo vio apareció frente a él con los ojos y la nariz completamente enrojecidos.

—Jordan...

Intentó abrazarlo, pero en ese mismo momento él dio un paso atrás. No fue un gesto brusco, tampoco agresivo, simplemente fue el límite de un hombre que no tenía fuerzas para recibir el consuelo de nadie.

—¡Jordan…!

—¿Cómo está mamá?

—Alterada, furiosa, desesperada. Como si no fuera suficiente con la muerte de papá, ¡ahora se nos viene encima un escándalo por culpa de esa mujer!

Y como si la hubieran invocado, en ese momento Jasmine abrió los ojos desde su cama, y al verlo comenzó a llorar inmediatamente.

—¡Jordan! —lo llamó y él caminó hasta la cama.

—¿Qué pasó?

Pero Jasmine solo comenzó a sollozar con más fuerza.

—¡Pasa que todo el legado de tu padre se manchará con esto! ¡Mi esposo sufrió dignamente su enfermedad hasta el final! —gritó de repente—. ¡Eso es lo único que importa! ¡Y ahora viene esa mujer a empañar su memoria con un titular de asesinato!

Jordan permaneció inmóvil, pero algo dentro de él se convirtió en hielo.

—Entonces demándala —replicó, mientras las palabras de Katerina repicaban en su cabeza:

“Más bien deberías preguntarte... por qué una mujer que me odia con toda su alma está desaprovechando la oportunidad perfecta para destruirme”.

—Deberías demandarla. Los forenses comprobarán que mintió, la autopsia declarará la muerte natural de mi padre, y la reputación de Katerina quedará arruinada. —Metió la mano en su saco y le entregó un teléfono—. Es el número de mi abogado. Llámalo para que prepare la demanda —insistió.

Jasmine lo miró como si estuviera traicionando él mismo la memoria de su padre, y lo peor fue que Jordan no se sorprendió en absoluto cuando el monitor de su madre se disparó, y un batallón de enfermeras entraron para calmarla. Lo peor fue comenzar a entender por qué Katerina había confesado una mentira.

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