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7 NOCHES PARA DECIR ADIÓS romance Capítulo 69

CAPÍTULO 69. Dueña de nada

Una hora después, la sala principal de juntas de Blackwood Corporation permanecía completamente en silencio, mientras directivos, abogados y accionistas observaban a Jasmine con evidente incertidumbre.

Byron ocupaba uno de los extremos de la mesa y su expresión era mucho más dura que de costumbre, porque ya sabía que aquellas dos mujeres no habían convocado a aquella junta extraordinaria por la bondad de su corazón.

En la empresa nadie quería a Angela después del desfalco, pero a Jasmine se habían acostumbrado a respetarla como la matriarca de la familia Blackwood, por supuesto, porque nadie sabía las interioridades de su casa y mucho menos su verdadero carácter.

Jasmine se levantó con expresión elegante y respiró profundamente antes de comenzar.

—Gracias por asistir con tan poca anticipación. Hablo hoy como madre antes que como cualquier otra cosa. —Varias miradas se cruzaron—. Vengo a informarles que en este momento mi hijo, Jordan Blackwood, atraviesa una situación médica extremadamente delicada.

La pantalla mostró un informe clínico.

—La enfermedad que padece ha comprometido gravemente su movilidad y, por recomendación médica, necesita alejarse por completo de cualquier responsabilidad empresarial mientras recibe tratamiento.

El murmullo fue inmediato, pero Jasmine continuó.

—Lamentablemente, se trata de una condición de carácter hereditario. Lo mismo que le impidió a su padre seguir con la empresa, aunque por desgracia a Jordan lo alcanzó más temprano. —Hizo una breve pausa antes de mirar hacia Angela—. Por fortuna, Angela no comparte ese riesgo hereditario, y legalmente forma parte de nuestra familia y está preparada para asumir temporalmente la dirección ejecutiva.

Pero antes de que pudiera continuar, Byron se puso de pie.

—¡Me opongo! ¡Me opongo al cien por ciento! —espetó—. Angela puede tener el apellido Blackwood, pero también tiene una auditoría abierta por sus malos manejos.

—Fueron presuntas irregularidades financieras —intentó defenderla Jasmine.

—¡Fue desfalco! ¡Un desfalco de más de ciento cincuenta millones, y de “presunto” no tuvo nada! La auditoría demostró a dónde fue el dinero que robó de la empresa durante cinco años.

Angela endureció el gesto y Jasmine miró a Byron con un odio concentrado. Se había encargado de alejarlo toda su vida porque sabía que, igual que el padre de Byron, él era un obstáculo para su control total sobre la familia.

—Ese asunto quedó resuelto. El dinero fue restaurado —declaró Jasmine.

—¡No hay ninguna! ¡Solo es este, tratando de aprovecharse de la situación para quedarse con nuestra empresa! —graznó Jasmine—. ¡El deseo de mi hijo es que su hermana ocupe su lugar! Jordan fue evaluado por muchos especialistas, incluyendo un especialista en psiquiatría. Y el informe concluye que actualmente no está en condiciones de tomar determinadas decisiones por sí mismo. ¡Para eso estamos nosotros!

—Y si el informe concluye que actualmente no está en condiciones de tomar determinadas decisiones por sí mismo ¿cómo estás tan segura de que es su deseo que Angela ocupe su lugar? —siseó Byron usando contra ella sus propias palabras—. ¡Ah sí, ya recuerdo! ¡Porque lo tienes aislado! No permitiste que lo llevara a otro médico, no permitiste que buscara una segunda opinión sobre su enfermedad, y sobre todo ¡conseguiste que un psiquiatra lo declarara incapaz en menos de cuarenta y ocho horas mientras lo tenían sedado!

—¡Eso no es…!

—¡No te atrevas a decir que no es cierto! ¿Y sabes qué? ¡Tampoco lo voy a permitir!

Byron ni siquiera recogió sus documentos, solo se dirigió a la salida con paso rápido y una determinación feroz.

—¡Mamá! —chilló Angela con esa expresión de la niña que le reclama a su madre que otro niño está llevándose su juguete favorito.

—Señora Blackwood, este no es el procedimiento normal —sentenció otro miembro de la junta—. Tendremos que analizarlo bien. Nos reuniremos dentro de tres días.

Jasmine no respondió, solo apretó los dientes y salió taconeando furiosa de la sala de juntas, porque en ese momento tenía un problema mayor que resolver, y porque Byron ya iba delante de ellas de camino a la mansión Blackwood, y esta vez no iba a permitir que nada le impidiera llevarse a Jordan.

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