Entrar Via

7 NOCHES PARA DECIR ADIÓS romance Capítulo 94

CAPÍTULO 94. Un hombre obsesionado

En ese momento los ojos de Alejandro brillaron con una emoción distinta.

—¡Trato hecho! —exclamó encantado.

—¡Wow! Eso fue rápido.

—Estoy medio inválido, amor, no soy idiota. Y en ese acuerdo que tú propones, siempre salgo ganando yo.

Katerina se subió sobre él despacio y lo vio cerrar los ojos con un gruñido de satisfacción. Su boca se enredó con la suya durante un segundo de nuevo y luego bajó a su garganta, a su pecho, mordiendo despacio mientras escuchaba su respiración descontrolarse.

Deslizó una mano sobre su abdomen, trazando las líneas definidas que el ejercicio había esculpido en su piel. El contacto era ligero al principio, casi casual, pero Jordan sintió cómo cada centímetro de su recorrido enviaba pequeñas descargas eléctricas hasta la base de su columna. Sus uñas rozaron apenas la piel justo por encima de la cintura elástica de sus shorts.

—¿Cansado? —preguntó con un susurro bajo que vibraba contra el oído de Jordan.

Él negó con la cabeza, incapaz de formar palabras mientras la mano de Katerina se deslizaba bajo la tela de sus shorts. Sus dedos encontraron el calor de su piel directamente, sin la barrera de ropa interior; y Jordan contuvo la respiración cuando ella rodeó su miembro con su mano, todavía suave pero respondiendo ya al contacto.

—Mierd@, Kat… —logró decir, con la voz ronca por el esfuerzo de no gemir inmediatamente—. Eso sí lo estoy sintiendo mucho.

Ella sonrió contra su cuello, y su aliento caliente creó un patrón de humedad en su piel.

—Solo quiero asegurarme —respondió, mientras su mano comenzaba un movimiento lento y deliberado arriba y abajo—. Asegurarme de que todavía tienes energía para más…

Jordan sintió cómo la sangre se le encendía en las venas, cómo su erección crecía en el puño de Katerina hasta que la tela de sus shorts se tensó visiblemente. Cada movimiento de su mano era preciso, estudiado, como si conociera cada punto sensible de su anatomía. ¡Y Diosito sabía que lo conocía!

Aquel ritmo era tortuosamente perfecto. Los dedos de Jordan delinearon la espalda de Katerina hasta llegar al contorno de sus nalgas, pero no había mucho más que pudiera hacer mientras se perdía en aquellas sensaciones. Su mano bailaba en torno a él, llevarlo cada segundo más cerca del borde sin dejarlo caer. Jordan podía sentir cómo se acumulaba la tensión en su vientre, cómo cada célula de su cuerpo parecía vibrar en sintonía con ella…

—¡Kat…! —gimió él, su voz apenas reconocible—. ¡Voy a...!

Jordan abrió los ojos y la encontró sonriendo, con una expresión de poder puro y diversión en su rostro. Sus pechos se elevaban con cada respiración, y cuando se inclinó hacia él, sus labios encontrando los suyos en un beso que era más deseo que delicadeza. Jordan jadeó contra su boca, y el aire se escapó en ráfagas cortas mientras el placer se concentraba a punto de explotar.

—Ahora —dijo Katerina contra sus labios, y su mano apretó con una fuerza final que fue todo lo que Jordan necesitaba.

El orgasmo lo golpeó como un tren, una explosión de placer que recorrió cada nervio de su cuerpo y mordió el labio inferior de Kat con un gruñido de necesidad.

Luego vilo el dolor, sordo pesado, de los músculos sobreestimulados; y Jordan se dejó caer sobre aquella colchoneta como si hubieran estado teniendo sexo toda la noche.

—¿Sabías que eres una mujer cruel, vengativa, que sabe cómo hacerme feliz y miserable al mismo tiempo y que acabará matándome de un infarto? —preguntó mientras la abrazaba y Katerina levantó una ceja divertida.

—¿En serio puedes decir cosas tan horribles de mí?

—No, las estoy diciendo de mí, que soy tan tóxico que hasta me gusta todo eso mientras venga de ti —replicó Jordan y Kat no pudo evitar la carcajada.

Jordan sujetó su barbilla por un instante, atrayéndola para besarla, pero fue Jat quien profundizó el beso apenas un instante más antes de apoyar la frente contra la suya.

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: 7 NOCHES PARA DECIR ADIÓS