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A Ella la Salvaste, a Mí Me Perdiste romance Capítulo 230

Los dos días siguientes transcurrieron en absoluta calma, como si el aire mismo contuviera la respiración.

Las pruebas internas del nuevo robot de UME también iban viento en popa. De vez en cuando aparecía algún detalle en los datos, pero todo se resolvía enseguida, sin mayores complicaciones.

Sin embargo, fuera del trabajo, Macarena no lograba quitarse de encima una inquietud persistente.

Había contactado a Ronan varias veces más, pero la respuesta siempre era la misma: desde aquella noche en que Lea se fue en barco, nadie había vuelto a saber de ella.

La familia Torres había enviado gente día y noche a buscar por los alrededores, pero ni una sola pista. Al final, no les quedó más remedio que ampliar el área de búsqueda.

La espera la estaba destrozando por dentro.

Cada vez que sonaba su celular, se le aceleraba el corazón. Incluso dormida, si escuchaba una notificación, se despertaba de inmediato, como si su cuerpo estuviera en alerta permanente.

Por un lado, deseaba con todas sus fuerzas que la familia Torres tuviera alguna noticia pronto; por el otro, le aterraba recibir una llamada que confirmara sus peores temores.

Como si pudiera leerle la mente, ese día Ronan le envió un mensaje:

[No te angusties, Leita está bien.]

Macarena pensó que tal vez había conseguido alguna novedad, así que, entre sorprendida y esperanzada, le contestó de inmediato:

[¿Cómo lo sabes?]

[Por aquí hay un sacerdote local. Le llevé la fecha de nacimiento de Leita y la buscó. Me dijo que el destino de Leita es complicado, que tendrá muchas pruebas en la vida, pero que la mayoría no serán peligrosas. También dijo que, mínimo, llegará a los ochenta años.]

[Además, hace poco fui a una iglesia y saqué el mejor de los papeles de la suerte.]

Macarena no sabía si reír o llorar al leer el mensaje tan serio de Ronan.

—Recuerdo que siempre me dices que hay que confiar en la ciencia, que no debo creer en esas cosas —le respondió.

[En tiempos difíciles, se vale recurrir a lo que sea.] —replicó Ronan.

Desde niña, Macarena nunca había temido a los fantasmas ni creía en cosas sobrenaturales. Pero esa vez, al leer las palabras de Ronan, deseó de corazón que fueran ciertas.

El torbellino de miedo y ansiedad que sentía comenzó a calmarse, aunque fuera un poco.

[Pero tú, deberías tener más cuidado.] —agregó Ronan.

Macarena entendió al instante a qué se refería: Dante.

Pensar en Dante también la tenía confundida.

Siempre había sido su peor pesadilla. Cada vez que podía, aunque no lograra hacerle daño directo, no perdía la oportunidad de amenazarla o hacerle la vida imposible.

Sin embargo, esta vez Dante no había dado señales de vida.

De hecho, le llegaron rumores de que esa mañana, apenas amaneció, Dante había tomado un vuelo con su gente rumbo a la costa para buscar a Lea.

No podía evitar que le resultara extraño.

Le contó a Ronan que Dante se había ido. Ronan también se mostró sorprendido:

[¿No fue a buscarte?]

Macarena negó con la cabeza, aunque él no pudiera verla.

El asombro que sintió al enterarse había sido genuino.

Pensó que tal vez tenía algo que ver con Benicio.

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