C114-Mr. X
La gala estaba en su apogeo.
El salón del hotel Waldorf Astoria brillaba bajo las luces de los candelabros de cristal, reflejando el esplendor de una noche que prometía ser histórica. Los invitados, vestidos con sus mejores galas, conversaban en grupos mientras el champán fluía y la música suave llenaba los espacios entre las risas.
Savanna estaba en el centro de todo, Jodie estaba a su lado, con una sonrisa pegada en el rostro que no llegaba a sus ojos, las pesadillas la habían perseguido cada noche desde aquel día.
Veía el rostro de Elias.
Sentía el peso de su cuerpo.
Escuchaba sus palabras susurrando que la amaba mientras la destruía.
Y cada mañana despertaba con la sensación de que su piel nunca volvería a estar limpia, de repente su teléfono vibró en su bolso.
Lo sacó con manos temblorosas y leyó el mensaje.
Era de Elias.
"Se te acaba el tiempo, mi amor. O vuelves conmigo, o Braxton verá las fotos. Tú decides."
El aire se volvió más denso. Jodie apretó el teléfono y luego lo apagó.
—¿Jodie? ¿Jodie!
La voz de Savanna la sacó de su estupor. Parpadeó, enfocando la vista en su amiga, que la miraba con preocupación.
—¿Ah? ¿Qué?
—Jodie... ¿qué carajos te pasa?
—Estoy bien —mintió, forzando una sonrisa—. ¿Qué querías?
Savanna la miró durante un largo momento, evaluando si debía presionar, finalmente suspiró.
—Quería preguntarte si crees que Mr. X venga hoy.
Jodie soltó el aire que no sabía que estaba conteniendo.
—Bueno, dijeron que sí. No creo que falte a su palabra. Además, ha sido tu salvador cuántas veces...
Savanna desvió la mirada hacia el salón, con una sonrisa suave que iluminaba su rostro.
—La verdad, sí. No tengo cómo agradecerle. Si no es por él...
Los murmullos en el salón cayeron de repente. Todas las cabezas se giraron hacia la entrada y Savanna siguió la dirección de las miradas y vio a Matías Preston entrando, con ese porte elegante que hacía que las personas se detuvieran a mirarlo.
Sonrió y caminó hacia él, extendiéndole la mano en un saludo cordial.
—Matías, gracias por venir.
Él tomó su mano, sosteniéndola.
—No me lo perdería por nada. Estoy aquí para apoyarte en lo que sea, Savanna.
El organizador del evento se acercó, tocándole el hombro con suavidad.
—Señora Hayes, es hora de iniciar.
Savanna asintió, aunque una parte de ella seguía buscando entre la multitud. Quería que Mr. X estuviera allí y agradecerle personalmente por todo lo que había hecho.
Pero no había señales de él.
Aun así, caminó hacia el podio, con Jodie siguiéndola, tomó el micrófono, sintiendo el peso de todas las miradas sobre ella.



VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: ADICTO A SU ESPOSA: El hombre que salvé es un CEO poderoso!