C129- EMBARAZADA 3+
BAÑO DE HAYES HOLDING
Jodie se encerró en el último cubículo del baño, sacó la caja de la farmacia de su bolso con manos temblorosas y siguió las instrucciones.
Esperó los tres minutos más largos de su existencia, miró el techo, contó las baldosas, respiró, intentó no pensar.
Pero falló miserablemente.
Cuando el temporizador de su teléfono sonó, cerró los ojos antes de mirar la pantalla del dispositivo.
«Por favor. Por favor. Por favor.»
Abrió los ojos.
EMBARAZADA 3+
El aire salió de sus pulmones como si alguien la hubiera golpeado. La prueba se le cayó de las manos, rebotando contra el piso.
Embarazada.
Tres semanas o más.
Lo que significaba que podía ser de cualquiera de los dos, el asco volvió, más fuerte esta vez, tanto que se inclinó sobre el inodoro y vomitó, hasta que no quedó nada en su estómago excepto bilis y terror. Luego se limpió la boca con papel higiénico y se sentó.
Había una vida creciendo dentro de ella y no sabía de quién era.
La idea del aborto cruzó su mente, nadie tendría que saber. Podía hacerlo en una clínica privada, tomar unos días libres y seguir con su vida como si nada hubiera pasado.
Pero entonces pensó en Braxton.
Y si era de él.
Si ese bebé era parte del hombre que amaba.
¿Cómo podría matarlo? ¿Cómo podría vivir con esa decisión sabiendo que había eliminado la única parte de Braxton que le quedaba?
Las lágrimas comenzaron a caer, se sintió sin salida.
Si abortaba, perdería la posibilidad de tener un hijo de Braxton y si lo tenía, tendría que vivir con la incertidumbre de no saber si estaba criando al hijo de su violador.
Y tendría que contarle la verdad, a Braxton, a Savanna. A todos.
Ya no había forma de esconderse, se limpió las lágrimas. Recogió la prueba del piso y la guardó en su bolso.
Cuando salió del baño, ya había tomado una decisión, tenía que hablar con Braxton y rogar para que no cometiera una locura.
(…)
MANSIÓN MORETTI - OFICINA DE SAVANNA
Sentada en su escritorio el teléfono de Savanna vibró, era un mensaje de Ian.
"La ecografía es a las 3 PM. Iré contigo."
Apretó los dientes, no quería que fuera. Pero tampoco quería privarlo de ver a su hija, no era tan cruel, así que respondió con frialdad calculada.
"Estaré allí."
CLÍNICA MATERNAL - 3:15 PM
Savanna estaba recostada en la camilla y la doctora aplicó el gel en su vientre, justo entonces Ian entró con pasos cautelosos, como si temiera que ella lo echara, sin decir una palabra se sentó en una silla al lado de la cama.
La doctora movió el ecógrafo y la imagen de Ivanna apareció en la pantalla. Un pequeño ser con brazos y piernas diminutos, moviéndose dentro de Savanna como si estuviera bailando.
—Ahí está —dijo la doctora, sonriendo—. Todo está perfecto. Es una niña muy activa y mamá está en las cuarenta semanas exactas.
Ian se inclinó hacia adelante.
—¿No es para que haya nacido ya?
La doctora se rio.
—Señor Moretti, las mujeres primerizas pueden dar a luz hasta las cuarenta y dos semanas. Sin embargo, los chequeos a partir de ahora serán más frecuentes, cada dos días para monitorear que todo esté bien.
Eso tranquilizó a Ian. Y también a Savanna, aunque no lo admitiría en voz alta.


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