C139 -LA CAIDA DE VOSS
MANSIÓN VOSS - HOUSTON, TEXAS - 11:45 PM
Richard Voss estaba sentado en su estudio, acababa de colgar el teléfono, la voz de su contacto en Nueva York todavía resonaba en sus oídos.
«¡Ian Moretti está vivo!»
Apretó el vaso en su mano y el líquido ámbar se agitó, lo dejó sobre el escritorio con un golpe seco.
—Maldito Moretti.
Se puso de pie y caminó hacia la ventana. Las luces de Houston brillaban a lo lejos, entonces tomó su teléfono y marcó a su abogado, el tono sonó una vez antes de que la ventana explotara y el humo lo tragara.
Fuera de la mansión, tres camionetas negras se detuvieron en seco con las luces encendidas, las puertas se abrieron al unísono y doce hombres del SWAT bajaron, vestidos de negro, con cascos, chalecos antibalas y rifles AR-15 en posición baja.
El líder del equipo, el Agente Especial Ethan Foster, levantó el puño cerrado y todos se detuvieron. Ethan tenía treinta y cinco años, veterano de Irak, dos tours, ojos negros que no parpadeaban.
Habló por el micrófono en su casco.
—Equipo Alpha, entrada principal. Equipo Bravo, ventana este. Equipo Charlie, perímetro trasero. Voss no sale de aquí.
—Recibido.
Miró su reloj.
—Treinta segundos.
Los equipos se movieron como sombras y Ethan caminó hacia la puerta principal, sacó una carga explosiva y la colocó en la cerradura.
Miró a su equipo.
—Máscaras.
Todos se pusieron las máscaras de gas.
Presionó el detonador.
—Tres. Dos. Uno.
BOOM.
Dentro del estudio el mundo se volvió blanco, un flashbang atravesó la ventana y la luz cegó a Voss, haciéndolo caer de rodillas llevándose las manos a los oídos un momento después la puerta del estudio voló en pedazos.
Ethan entró primero, rifle en alto y movimientos precisos, escaneó la habitación en dos segundos.
—¡MANOS EN LA CABEZA!
Voss no reaccionó, todavía estaba aturdido.
Ethan avanzó con dos agentes entraron detrás de él. Uno fue directo a Voss y el otro revisó el armario.
—¡SUELTA EL ARMA!
—¡AL SUELO!
Voss levantó las manos.
—¡No tengo arma! ¡Soy Richard Voss!
Ethan lo miró, sin emoción.
—Lo sabemos.
Dos agentes lo agarraron por los brazos, lo tiraron al suelo y su cara golpeó la alfombra.
Ethan se arrodilló a su lado, le puso una rodilla en la espalda.
—Richard Voss, queda arrestado por conspiración, fraude, narcotráfico y trata de personas.
Le jaló los brazos hacia atrás y el metal frío de las esposas apretó sus muñecas.
—¡Suéltenme! ¡Esto es un error!
Ethan habló por el micrófono.
—Objetivo asegurado, repito, objetivo asegurado.
—Recibido.
Ethan levantó a Voss del suelo y lo empujó hacia la puerta.
—Muévete.


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Los comentarios de los lectores sobre la novela: ADICTO A SU ESPOSA: El hombre que salvé es un CEO poderoso!