C166- VOY A IR
Ian vio todo, escuchó cada palabra, el llanto de Ivanna y la frialdad en los ojos de Isabelle, luego, el ultimátum.
Cuando el video terminó, apretó el teléfono con tanta fuerza que sus nudillos se pusieron blancos.
—Ian... —empezó Braxton, pero se detuvo al ver su rostro—. ¿Qué m****a pasó? Dime qué viste.
Ian no respondió, solo le pasó el teléfono sin mirarlo.
Braxton lo tomó y presionó play. Su rostro se endureció con cada segundo que pasaba, cuando llegó a la parte donde Isabelle sostenía a Ivanna, su mandíbula se tensó, cuando escuchó la amenaza entendió todo.
—Hija de puta. —susurró—. Savanna y Jodie están con ella, con tu madre.
Desde el asiento trasero, Elías se inclinó hacia adelante. Había estado en silencio todo el trayecto, pero ahora su voz sonó tensa.
—Déjame verlo.
Braxton le pasó el teléfono sin decir nada. Elías vio el video completo, y cuando terminó, su rostro estaba pálido.
—Tienes que actuar ya, Ian. —insistió con voz temblorosa—. Mi madre... ha llegado demasiado lejos. Esto es...
—¿Locura? —Braxton lo interrumpió, mirándolo por el retrovisor con ojos fríos como el hielo—. Tu madre es una psicópata y tú eres igual de basura que ella.
Elías tragó saliva, pero no dijo nada, en el fondo Braxton tenía razón.
—Me preocupa Jodie... —murmuró Elías—. Ella no tiene nada que ver con esto y si mi madre le hace algo...
—Si tu madre le toca un pelo, te mato a ti primero. —Braxton lo cortó, con una voz tan letal—. Jodie es mía. No tuya. Así que no salgas con tu m****a preocupada, y no olvides, si algo le pasa por tu culpa, te juro que no habrá lugar donde puedas esconderte de mí.
Elías no respondió, solo asintió, aceptando el peso de sus acciones.
Mientras, Ian seguía en silencio, dentro no era furia lo único que sentía, también miedo. Miedo puro de perder a su hija, de perder a Savanna.
—Ian. —dijo Braxton en voz baja—. Vamos a encontrarlas y las vamos a sacar de ahí.
Ian asintió, pero no dijo nada, no confiaba en su voz en ese momento.
El teléfono vibró de nuevo y esta vez era un mensaje con coordenadas y una dirección.
"Antiguo Observatorio, 52 minutos. Ven solo o todos mueren."
Ian memorizó la dirección, pero primero necesitaba ir a la mansión. Necesitaba saber qué había pasado, necesitaba respuestas.
Llegaron y las puertas estaban abiertas, colgando de las bisagras. Había marcas de neumáticos en el césped, vidrios rotos, sangre en el porche. Ian salió del auto antes de que se detuviera completamente y corrió hacia la entrada, con Braxton y Elías detrás de él.
Dentro, el caos era absoluto.
Muebles volcados. Lámparas rotas.
Y en el suelo de la sala, dos de sus hombres de seguridad estaban siendo atendidos por empleados de la mansión. Uno tenía una herida de bala en el hombro, el otro, un corte profundo en la frente.
—¿Qué pasó aquí? —rugió Ian, agarrando al hombre menos herido por el chaleco—. ¡¿Qué pasó?!
El hombre tosió, con la cara pálida por la pérdida de sangre.
—Llegaron sin aviso, señor. Burlaron el perímetro, tenían un inhibidor de señal. Un jammer militar de alta potencia que cortó todas las comunicaciones… no pudimos pedir ayuda… no pudimos...
—¿Cuántos eran?
—Ocho. Tal vez diez, todos profesionales, sabían exactamente dónde estaban las cámaras, dónde estaban los puntos ciegos.
Ian lo soltó y se pasó las manos por el cabello, respirando con dificultad.
El hombre bajó la vista.
—La señora Savanna y la señorita Jodie... hicieron lo que pudieron, señor. Pelearon, pero eran demasiados, nosotros… —el hombre tragó—. Se las llevaron. A ellas y a la bebé.
Ian quería tomar un arma y acabar con él, pero eso no solucionaría nada, quizás sumaría una culpa más a su conciencia, porque al final, todo era su culpa, todo. Braxton, detrás de él, cerró los ojos con fuerza.
—Jodie... —susurró, sabiendo lo delicada que era esta situación para una mujer embarazada—. Esa maldita...
Entonces Ian se dio la vuelta, con los ojos llenos de determinación.
—Voy a ir.

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