C168 - EL COLAPSO
En el salón principal del observatorio, Isabelle estaba de pie frente a los ventanales, cuando su teléfono comenzó a sonar, lo ignoró la primera vez. Pero siguió sonando.
Una llamada tras otra. Diferentes números. Diferentes contactos.
Frunció el ceño y finalmente contestó.
—¿Qué? —dijo con irritación.
—Señora Deveraux. —era su abogado principal, y su voz sonaba alterada—. Necesito que encienda las noticias. Ahora.
—¿De qué estás hablando?
—Solo hágalo, por favor.
Isabelle colgó y buscó en las redes, su cara llenó la pantalla.
"BREAKING NEWS: Isabelle Deveraux acusada de múltiples cargos federales."
Se quedó helada, pasó a otras páginas y leyó lo mismo.
"Evidencias irrefutables de lavado de dinero, asesinato y corrupción."
"Fiscalía Federal emite orden de arresto inmediata."
El teléfono volvió a sonar, era otro abogado, luego otro, luego un socio.
Todos con el mismo pánico en la voz.
Entonces la puerta se abrió de golpe y su asistente entró corriendo, con el rostro descompuesto.
—Señora... los archivos... están en todas partes. La fiscalía, los medios... su nombre está en todas las portadas.
Isabelle se giró lentamente hacia él, su máscara de control se resquebrajó.
—¿Cómo? ¿Quién hizo esto?
—No lo sabemos. Pero... —el asistente tragó saliva—. Está en todas partes. Las cuentas bancarias están congeladas, los socios se están retirando y las acciones cayeron un ochenta por ciento. La empresa... señora, la empresa se está desmoronando.
Isabelle apretó el teléfono con fuerza, luego lo arrojó contra la pared.
—¡IAN! —gritó, con una furia que hizo que su asistente retrocediera—. ¡Fue él! ¡Ese maldito...!
Se detuvo, mientras su mente retorcida veía sus opciones, si no tenía recursos, si no tenía protección legal, entonces solo le quedaba una opción.
Destruirlo todo.
—Prepara el plan B.
—¿El plan B, señora?
—Los explosivos. —Isabelle la miró con ojos vacíos—. Si voy a caer, todos caen conmigo.
(…)
Muy cerca del observatorio, Ian detuvo el auto en un área boscosa, apagó el motor y miró a Elías.
—Desde aquí vamos a pie, será menos ruidoso.
Elías asintió y ambos salieron del vehículo y comenzaron a caminar usando la luz de la luna como guía.
Después de unos minutos de silencio, Elías habló.
—Sé que hice mal. Sé que no tengo perdón… que lastimé a Jodie, que... —se detuvo, buscando las palabras—. Pero necesito que sepas algo.
Ian no dijo nada, solo siguió caminando.
—Lo único que quería era amar a Jodie. —continuó Elías—. Eso es todo. Pero mi madre... ella nunca me lo permitiría, durante toda mi vida, nunca me dejó tener nada que no pudiera controlar y cuando conocí a Jodie, cuando sentí algo real por primera vez, sabía que ella lo destruiría, como destruye todo.
Hizo una pausa.

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