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ADICTO A SU ESPOSA: El hombre que salvé es un CEO poderoso! romance Capítulo 176

C176-EXPLOSIÓN

Salieron del observatorio en fila.

El aire de la noche les golpeó la cara. Las luces azules y rojas de las patrullas barrían el estacionamiento. Más adelante esperaban las camionetas del equipo SWAT, con los motores encendidos.

Ian iba al frente, con Ivanna contra el pecho y el brazo sobre los hombros de Savanna. Detrás venían los paramédicos con la camilla de Elías. Jodie caminaba al lado de Braxton, con una manta sobre los hombros. Él la sostenía por la cintura.

—Ya casi. —dijo Braxton—. Las camionetas están ahí. Te subo y nos vamos.

Jodie levantó la vista hacia las luces. Se llevó una mano al vientre, por instinto, como había hecho toda la noche.

Estaban a unos metros de la primera camioneta.

Entonces el observatorio estalló.

El fuego salió por las ventanas del piso superior primero. Después el techo se abrió hacia arriba. El estruendo llegó un segundo después, tan fuerte que lo sintieron en el pecho antes de oírlo.

La onda expansiva los alcanzó.

El aire los empujó a todos hacia adelante. Ian se dobló sobre Ivanna y cayó de rodillas, cubriéndola con el cuerpo. Savanna golpeó el suelo a su lado y los paramédicos se aferraron a la camilla de Elías.

Braxton soltó a Jodie en el empujón.

Ella cayó sobre el costado, con los brazos cruzados sobre el vientre, y rodó contra el asfalto.

—¡Jodie! —Braxton ya corría.

Llegó hasta ella antes que nadie y se tiró de rodillas a su lado. Le puso las manos en la cara, en los hombros, sin saber dónde tocarla primero.

—Jodie. Jodie, mírame. —La voz le salió rota—. Mírame, por favor.

Jodie abrió los ojos y se llevó las dos manos al vientre.

—El bebé... El bebé.

—No, no, no. —Braxton le sostuvo la cara—. Aguanta... no te muevas. —Giró la cabeza y gritó hacia las camionetas—. ¡Paramédico! ¡Necesito un paramédico AQUÍ!

Savanna llegó corriendo, magullada. Se arrodilló al otro lado de Jodie.

—Déjame revisarla. —dijo—. ¡Braxton, déjame ver!

Él se apartó un poco, pero no le soltó la mano.

Savanna le revisó el abdomen con las manos, de forma rápida y profesional.

—¿Caíste de frente? ¿Te golpeaste el vientre?

—De lado. —Jodie negó, temblando—. Caí de lado.

—Eso es bueno. —dijo Savanna—. Eso es muy bueno. —Le tocó la cara—. ¿Te duele aquí? ¿Sientes sangrado? ¿Algo apretándote?

—No sé. —Jodie buscó a Braxton con la mirada—. Braxton...

—Estoy aquí, nena. —le apretó la mano con las dos suyas—. No me voy a ningún lado, estoy aquí.

Detrás de ellos, el observatorio seguía ardiendo. Los pedazos de concreto caían sobre el estacionamiento mientras el equipo SWAT gritaba órdenes.

Savanna levantó la vista hacia Braxton.

—Necesita un hospital ya. Hay que monitorear al bebé. Se protegió, hizo lo correcto, pero no puedo confirmarte nada hasta que la revisen con equipo.

Braxton asintió.

—¿Va a estar bien? —preguntó en voz baja, solo para Savanna—. ¿Ella y el bebé?

—Voy a hacer todo. —dijo Savanna, sosteniéndole la mirada—. Pero tienes que dejarme trabajar, ¿entiendes? Necesito que estés con ella, no que te derrumbes. Jodie te necesita entero.

Braxton respiró, asintió otra vez. Volvió a mirar a Jodie y forzó la voz a salir tranquila.

—Nena. —le dijo a ella—. Vamos al hospital... te van a revisar, y el bebé va a estar bien. Los dos van a estar bien. ¿Me oyes?

Jodie asintió, con los ojos llenos de lágrimas.

—No me sueltes. —dijo.

—Nunca. —dijo Braxton.

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