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ADICTO A SU ESPOSA: El hombre que salvé es un CEO poderoso! romance Capítulo 33

C34: LA ESPOSA DECIDIÓ MARCAR TERRITORIO.

Ian se ajustaba el cinturón de seguridad, cuando Braxton señaló con un dedo la marca violácea que asomaba por el cuello de la camisa de Ian.

—¿Te atacó un vampiro o la "esposa" decidió marcar territorio?

Ian se llevó una mano al cuello. Había sido Savanna esa mañana, no habían podido quitarse las manos de encima y terminaron haciendo el amor en la cocina. Pero eso no tenía que saberlo su amigo.

—Cállate —gruñó, aunque las comisuras de sus labios se elevaron un milímetro—. Y escucha, lo importante —hizo una pausa pasando de la felicidad a la furia—, en la gala me drogaron.

La sonrisa de Braxton desapareció.

—¿Qué?

Ian describió los rasgos de la camarera asiática y la insistencia de la mujer del vestido rojo. La mandíbula de Braxton se tensó mientras procesaba los datos.

—Quiero a esas mujeres. Así que encuéntralas. Necesito saber quién pagó su tarifa —ordenó Ian.

Braxton asintió, tecleando códigos a una velocidad inhumana.

—Está bien, eso es tarea fácil. Ahora, sobre Marcus White... ya hundí dos de sus empresas. El maldito está empezando a sangrar —informó el hacker—. Pero el tipo es una rata, se esconderá en su agujero si no lo sacamos.

Ian entrecerró los ojos, su mente ya decidiendo otro movimiento.

—Lo sé, por eso necesitamos más presión. Así que es hora de que Mr. X vuelva al mercado.

Braxton soltó un silbido largo.

—Mr. X... El empresario fantasma. El que todos quieren conocer pero nadie ha visto. Si corre el rumor de que busca socios en Nueva York, White morderá el anzuelo. Su codicia es más grande que su instinto, más ahora que está empezando a caer.

—Sí… —Ian se reclinó en el asiento de cuero de la SUV, su mente saltando de la venganza al rostro de Savanna, era un hecho que no podía dejar de pensar en su esposa.

Y eso hizo que sus facciones se suavizaran de una forma que Braxton no dejó pasar.

—¿Qué te pasa? Tienes cara de idiota.

—Braxton, busca una joyería, la mejor de la ciudad. Ahora.

El otro puso los ojos en blanco y soltó una risita ácida.

—Dios santo, estás peor de lo que creía. Estás enamorado hasta los huesos y yo que pensé que no tendría suficiente vida para ver esto.

Ian contuvo una sonrisa y en cambio le dio una expresión de jefe malhumorado.

—Conduce antes de que te baje del auto en marcha y use tu cabeza como neumático de repuesto —soltó Ian con un tono que hizo que Braxton alzara las manos en señal de paz y pisara el acelerador.

Minutos después, Ian entró en una joyería donde el aire olía a exclusividad y sin mirar etiquetas, señaló una pulsera de diamantes de corte perfecto. Al pagar, deslizó una tarjeta de titanio negro sin relieves, una Centurion personalizada que no tenía límite de crédito.

El vendedor tragó saliva; sabía que esa tarjeta solo se entregaba a hombres cuyo patrimonio superaba los once dígitos.

La fortuna de Ian no era heredada. Él, la había forjado desde las cenizas, invirtiendo el dinero de sus primeros trabajos como mercenario en algoritmos de arbitraje de alta frecuencia y empresas tecnológicas en quiebra que él mismo reflotaba desde las sombras.

C34: LA ESPOSA DECIDIÓ MARCAR TERRITORIO. 1

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