C44: TEN CUIDADO.
Una Semana Después
Savanna saltaba en su oficina. Literalmente. Sus tacones golpearon el suelo de mármol dos veces antes de que Jodie la atrapara en un abrazo.
—¡Lo logramos! —gritó, agitando el contrato en el aire—. ¡El proyecto de nanotecnología está financiado!
Jodie rió, girando con ella.
—¡Dios mío, Sav! ¡Cincuenta millones de dólares!
Savanna se separó, mirando el documento. Su respiración estaba acelerada al mismo tiempo que sus manos temblaban de la emoción.
—M.X. Capital —leyó en voz alta—. Cincuenta millones. Sin condiciones. Sin participación en la junta. Solo... invirtieron.
Jodie tomó el contrato, examinándolo.
—Esto es increíble. Pero también es raro.
—¿Raro?
—Sav, nadie invierte cincuenta millones sin pedir algo a cambio. Ni siquiera un asiento en la junta.
Savanna frunció el ceño, caminó hacia su escritorio, abrió su laptop y tecleó rápido.
—M.X. Capital. ¿Quién es el dueño?
La pantalla cargó y los resultados aparecieron. Pero no había nada útil. Solo artículos vagos sobre inversiones exitosas. Nada sobre el dueño.
—Es un fantasma empresarial —dijo Jodie, leyendo por encima de su hombro—. Todo el mundo quiere trabajar con él, pero nadie le conoce la cara.
—¿Cómo es eso posible?
—Envía representantes. Abogados. Siempre cierra los tratos a través de terceros. Todo es legal, todo está documentado. Pero él nunca aparece.
Savanna se recostó en su silla dejando que su mente trabajara.
—Entonces, ¿cómo supo de mi proyecto?
Jodie tomó asiento delante de ella y comenzó a jugar con el péndulo sobre el escritorio.
—Lo publicaste en la plataforma de inversión de tecnología emergente hace dos meses, ¿recuerdas? Estaba abierto para inversores certificados.
Savanna asintió.
Había subido el proyecto como una apuesta, no esperaba que alguien lo tomara en serio. Menos aún que alguien invirtiera cincuenta millones, después de que la otra empresa se negara.
—Quiero agradecerle —dijo Savanna—. Quiero saber quién es.
Jodie se dejó caer en el respaldo de la silla cruzando los brazos.
—Pues… buena suerte con eso. He escuchado que es imposible conseguir una reunión con él.
Savanna cerró la laptop.
—Voy a intentarlo de todos modos.
Jodie sonrió y se acercó al borde del escritorio.
—Hablando de cosas raras... ¿cómo están las cosas con Ian?
Savanna se tensó, tanto que fue imposible que su amiga no viera sus hombros rígidos.
—¿Por qué preguntas?
—Porque los he visto juntos últimamente. Y se ven... serios. Como si algo estuviera pasando. Eso y que era más dulce que la miel, un poco más y me producen diabetes.
Savanna suspiró frotándose las sienes.
—Ha estado extraño desde la gala de beneficencia.
—¿Extraño cómo?
—Distante. Como pensativo. Sale a horas raras. No me dice a dónde va. Y cuando le pregunto, me dice que es trabajo.
Jodie frunció el ceño.
—Quizás está cansado del maltrato de Arthur. Ese hombre no pierde oportunidad para dejarle caer su veneno.


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Los comentarios de los lectores sobre la novela: ADICTO A SU ESPOSA: El hombre que salvé es un CEO poderoso!