Entrar Via

ADICTO A SU ESPOSA: El hombre que salvé es un CEO poderoso! romance Capítulo 55

C56- NO HAY DIVORCIO ENTRE NOSOSTROS.

Ian la agarró del brazo con fuerza y la acercó hasta tenerla a centímetros de su cara. Tenía la mandíbula tensa y los ojos brillando de rabia y pánico.

—No te vas a divorciar de mí —gruñó cerca de su boca.

Savanna lo miró sin parpadear. Había dicho lo del divorcio por celos, por querer lastimarlo. Porque, de hecho, había rechazado la propuesta de Elias esa misma tarde, pero no podía negar que había mucha verdad en las palabras de su amigo. Ian escondía demasiado.

—No quiero seguir siendo parte de tus secretos —se soltó de un tirón—. Sea lo que sea que estés haciendo, no cuentes más conmigo.

Ian se quedó sorprendido, con la mano aún en el aire. Savanna caminó hacia la habitación, pero él la siguió bloqueándole la puerta y la agarró del brazo otra vez, con más fuerza.

—Tú no vas a ningún lado.

La tensión explotó.

Sin contenerse, la besó a la fuerza. Savanna empujó su pecho con las dos manos, pero él no la soltó; en cambio, la cargó sin esfuerzo, la tiró sobre la cama y se colocó encima de ella.

Mientras la besaba y le recorría el cuerpo con las manos, repetía contra sus labios:

—Nunca nos vamos a divorciar. Nunca te voy a dejar ir. Eres mía.

Savanna, a pesar de la rabia, sintió que su cuerpo se rendía al toque de Ian. Sus manos se aferraron a su camisa abierta, pero de pronto recordó a Valeria, sus mentiras, todo lo que escondía, y lo golpeó con toda la fuerza que pudo reunir y lo empujó.

Ian cayó de lado sobre la cama.

—Esto no arregla nada —dijo agitada—. Solo empeora todo.

Ian se incorporó rápido, pero Savanna ya caminaba hacia el baño. Empujó la puerta para cerrarla, pero él llegó antes, metió el pie y la acorraló contra la pared.

—No vas a huir de mí —gruñó—. Nunca vas a dejarme, ¿entiendes? No hay divorcio entre nosotros.

La besó con violencia, le subió el vestido hasta la cintura de un tirón, se arrodilló y hundió la boca entre sus muslos sin piedad. Un segundo después, su lengua lamió fuerte y plana sobre su clítoris una y otra vez, chupando con hambre. Metió la lengua dentro de ella, follándola con la boca mientras dos dedos la penetraban profundo y rápido, curvándose justo donde sabía que la volvía loca.

Succionaba, lamía y gruñía contra su coño mojado, sin darle respiro.

Savanna soltó un gemido ahogado, agarró su cabello con ambas manos y tiró con fuerza. Sus caderas se movieron desesperadas contra la cara de Ian, frotándose sin vergüenza. Rápidamente las piernas le empezaron a temblar violentamente.

Pero Ian no paraba: chupaba más fuerte, metía los dedos más profundo y aceleraba el ritmo, devorándola como si quisiera tragársela entera.

Entonces ella arqueó la espalda contra la pared, apretó los muslos alrededor de su cabeza y se corrió con un grito entrecortado. Su cuerpo se convulsionó fuerte, una y otra vez, mientras él seguía lamiendo sin parar, alargando el orgasmo hasta que Savanna casi no podía sostenerse en pie.

Cuando terminó, se levantó jadeando, con la boca y la barbilla completamente mojadas y, en silencio, se abrió el pantalón con urgencia, listo para hundirse en ella.

C56- NO HAY DIVORCIO ENTRE NOSOSTROS. 1

C56- NO HAY DIVORCIO ENTRE NOSOSTROS. 2

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: ADICTO A SU ESPOSA: El hombre que salvé es un CEO poderoso!