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Adiós a la Esposa Perfecta romance Capítulo 133

Los doctores y las enfermeras se movilizaron de inmediato.

Entre todos la subieron a una camilla y la metieron a la sala de urgencias. Diego se dejó caer afuera, con el rostro oculto entre las manos, al borde del colapso emocional.

Marta llegó al lado de Diego sin que él se diera cuenta y soltó un suspiro de pesadumbre:

—La señora lleva dos días sin pegar un ojo y no ha probado bocado. Con la fiebre de Reni, no ha tenido ni ganas de comer.

—Realmente adora a la niña, la ama con toda su alma. En la cuarentena fue igual, le decíamos que descansara y no nos hacía caso; si la niña lloraba, ella se levantaba corriendo. Por eso terminó tan agotada.

—Señor, por favor, póngale más atención a su esposa. Desde que nació Reni, siento que ha estado muy estresada.

Diego no supo qué responder.

Sintió que se le cortaba la respiración. Fue entonces cuando por fin se le prendió el foco y se preguntó si todo ese rechazo y sus berrinches no serían producto de la inseguridad que sentía con él.

Tal vez todo era porque no había cumplido con su deber como esposo.

Durante todo su embarazo y el difícil proceso del parto, ignoró sus sentimientos. Siempre pensó que era independiente y sensata, capaz de resolver cualquier problema; así que se acostumbró a ello y dejó de darle importancia.

Amaya se había desmayado por una baja de azúcar al no haber comido.

Tras la atención médica, le conectaron un suero con nutrientes y le indicaron que volviera a la habitación de su hija a descansar.

Al ver que Amaya había despertado y salía cargando su propio suero, Diego se acercó de un salto, le quitó la bolsa para sostenerla y la tomó del brazo. Sus movimientos eran muy cuidadosos y su expresión estaba llena de culpa.

Amaya sintió rechazo de inmediato; quería empujarlo y no dejar que se le acercara.

Sobre todo al percibir el fuerte olor a desinfectante en su ropa, le pareció aún más irónico; solo quería que se alejara mil kilómetros de ella.

Pero en ese momento no tenía fuerzas ni para pronunciar una palabra.

Cerró los ojos y dejó que Diego la acompañara de regreso a la habitación.

El cuarto VIP era enorme y muy cómodo, con una cama de hospital bastante amplia. En cuanto Amaya se recostó, Marta se le acercó con algo de comida:

—Señora, coma un poco, se lo acabo de preparar para que recupere energía.

Amaya asintió, tomó la comida y dio pequeños bocados hasta terminarla. Se recostó sobre la almohada, aún sintiéndose mareada, y se quedó dormida sin darse cuenta.

Capítulo 133 1

Capítulo 133 2

Capítulo 133 3

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