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Adiós a la Esposa Perfecta romance Capítulo 930

Para Diego, este proyecto ya debería haber concluido hace mucho tiempo. Justamente por la insistencia de la abuela de Romeo, usando siempre la excusa de la protección del patrimonio, la obra se había detenido repetidas veces. Se habían visto obligados a modificar los planos una y otra vez, retrasando severamente los tiempos de entrega. Y ahí estaban, todavía sin poder terminar.

En este negocio, él y Valeria compartían los mismos intereses económicos, así que, obviamente, no iba a darle la razón a Amaya ni a Romeo. Para él, lo único que importaba ahora era terminar la construcción, abrir el complejo al público y recuperar su inversión lo antes posible. Todo lo demás quedaba fuera de sus prioridades.

Diego tragó saliva con dificultad y habló con un tono áspero.

—Romeo, te aconsejo que midas tus acciones y no lleves las cosas al extremo.

Al escuchar eso, Romeo captó de inmediato de qué lado estaba Diego. Una sonrisa irónica cruzó sus labios.

—¿Que mida mis acciones? Hace un momento, cuando su gente atacaba a una anciana con mangueras de presión y se pasaban las normativas por el arco del triunfo, ¿acaso ustedes se detuvieron a medir las consecuencias? Mi abuela lleva meses intentando dialogar. Les ofreció soluciones alternativas para proteger El Paladar sin arruinarles el proyecto, pero ustedes se negaron rotundamente a modificar los planos.

—Si ambas partes hubieran cedido un poco, se habría llegado a un buen acuerdo. Pero no. En su soberbia, decidieron ignorarla y poner a los obreros a trabajar a escondidas en plena madrugada.

Romeo había estado pendiente de todo el proceso legal desde las sombras, por lo que conocía cada detalle. Sus palabras eran precisas y fundamentadas, dejando a Diego sin argumentos.

Por inercia, Diego miró a Valeria.

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