No le había mencionado que su primo también estaría allí.
—Tu primo vino a Viento Claro para una conferencia —explicó Gordon.
Kelvin parecía bastante serio, del tipo que casi nunca sonreía.
Por lo general usaba cubrebocas y la verdad era muy guapo, pero su actitud era lo que más llamaba la atención.
Era una presencia forjada entre cadáveres; la gente normal ni se atrevía a acercársele.
Pero a Cecilia no le daba miedo.
Cuando Kelvin estudiaba anatomía, Cecilia incluso le había ayudado como su asistente.
A Kelvin le parecía que Cecilia tenía mucho talento para la medicina forense y una vez intentó convencerla de que la estudiara en la universidad. Por eso, Gordon casi lo saca a patadas de la casa cuando se lo propuso.
Siendo una muchacha, ¿para qué iba a estudiar forense?
¿Acaso le molestaba que ella fuera tan bonita y que eso atrajera a tantos muchachos?
Solo había que ver a Kelvin: ya iba para los treinta y nunca le había dado la mano a una mujer.
¿Kelvin? Bueno, sí había tocado una mano... ¡la de un cadáver!
—Kelvin, ¿no me digas que te van a transferir a Viento Claro?
Cecilia lo preguntó sin pensarlo mucho, pero para su sorpresa, Kelvin asintió.
—Si todo sale bien, me transferirán a Viento Claro después de año nuevo.
La orden de traslado aún no era oficial, pero su jefe ya lo había presionado un par de veces.
Querían que se viniera a Viento Claro.
Kelvin había hecho un trabajo impecable en Villa Solana, ayudando a los detectives a resolver varios casos grandes.
En Viento Claro lo querían sí o sí.
Aunque en Viento Claro había muy buenos forenses, la profesión en sí tenía mucha escasez de personal.
A los mejores siempre se los peleaban dentro del sistema.
Sin embargo, Cecilia no entendía por qué Kelvin estaba dispuesto a venir a Viento Claro.
¿Acaso no le pesaba irse lejos de casa?
Martina terminó haciendo esa misma pregunta.
Kelvin esbozó una leve sonrisa.
—Para mí, estar en Viento Claro significa tener acceso a más casos de homicidio.
Cecilia y Martina sintieron un escalofrío al mismo tiempo: digno de un forense que trabaja de la mano con la muerte. ¡Qué miedo daba cuando abría la boca!
¡Háganme el favor, el forense decidió buscar un ascenso solo para tener más homicidios cerca!



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