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Cecilia: De rechazada a soberana romance Capítulo 1192

El médico de cabecera lo revisaba una vez por semana, pero con tantos pacientes a su cargo, no siempre podía detectar los problemas a tiempo.

—Tampoco es tu culpa, Alba, no tienes por qué culparte.

A decir verdad, la salud del anciano no tenía absolutamente nada que ver con ella.

Ni siquiera se había casado aún con Fabián, ¿cómo iba a visitarlo todos los días? Si lo hacía, la gente iba a empezar a hablar a sus espaldas.

No era como si estuviera desesperada por casarse, e incluso si estuviera dispuesta a ir a cuidarlo, seguramente su propia familia pondría el grito en el cielo.

A fin de cuentas, ¿qué familia no mimaba a sus hijos?

Lástima que las palabras de Cecilia no lograron consolar a Alba.

Alba tomó una decisión importante: —Voy a pasar a un segundo plano en mi trabajo.

—Así no estaré tan ocupada y tendré tiempo para cuidar a Jacobo.

Cecilia se quedó de piedra.

Había escuchado a Agustín decir que Alba tenía un carácter fuerte y era una persona muy ambiciosa.

Desde niña, nunca se dejaba intimidar por ninguno de los chicos del vecindario.

Que alguien como ella, en pleno apogeo de su carrera, decidiera pasar tras bambalinas sin pensarlo dos veces... ¿Cuántas oportunidades iba a perder?

Y lo peor de todo era que, para alguien acostumbrada a estar bajo los reflectores, pasar a un segundo plano sin duda sería un golpe a su orgullo.

¿Acaso el amor volvía a la gente tan ciega?

Cecilia le echó una mirada silenciosa a Agustín.

Ella, por su parte, jamás renunciaría a su carrera por él.

—¿No crees que sería una lástima?

¡Estaba en su mejor momento! Más adelante incluso podría entrar a la política directamente.

Alba la miró: —Ceci, eres demasiado ingenua.

—Solo piensa a qué se dedica mi familia, y luego mira a mi futura familia política. ¿De verdad crees que pasar a un segundo plano significa renunciar a mi carrera?

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