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Cecilia: De rechazada a soberana romance Capítulo 1201

—Nada grave, nomás quería preguntarte qué demonios me hiciste el otro día. ¿Por qué me ha estado doliendo tanto?

A la hora de intentar tener intimidad, el dolor era insoportable. Hasta su amante empezaba a sospechar que estaba enfermo de verdad y le andaba sugiriendo que fuera al urólogo.

El ego de Gregorio estaba por los suelos, así que llevaba días sin pararse por el departamento de la amante.

Al llegar a su casa, su esposa pensó que por fin iba a cumplir con sus deberes maritales, pero después de un rato de forcejeo, la cosa nomás no funcionó.

La mujer se indignó y le reclamó que seguro venía exprimido por alguna cualquiera y por eso regresaba a dar lástima.

Gregorio estaba que se lo llevaba el diablo del coraje y no tenía con quién desquitarse. Y mira tú por dónde, se venía a topar con Cecilia en el hospital.

—Yo no le hice nada, señor Calvo. ¿No se estará confundiendo? —respondió Cecilia con cara de inocente.

—¡Claro que no me confundo! A ver, ¿qué traes con ese Sandoval? —le espetó—. ¿Te está manteniendo o qué?

—¿A poco crees que te va a ir mejor con él que conmigo? —insistió Gregorio—. Él nada más tiene dinero, en cambio yo te puedo ofrecer...

No alcanzó a terminar la frase porque Roberto salió de la habitación en ese instante. Al mismo tiempo, Alba llegó a toda prisa por el pasillo.

Venía a traerle la comida a Jacobo. Cuando vio que alguien tenía acorralada a Cecilia, de inmediato intuyó que el tipo no traía buenas intenciones.

—¡Ceci!

—Doctora Ortiz.

Alba y Roberto la saludaron casi al unísono.

Cecilia le dio un asentimiento a Roberto y luego volteó hacia su amiga.

—Alba, ¿le traes de comer a Jacobo?

—Sí, pero... ¿qué está pasando aquí? —preguntó Alba, y al mirar de reojo al sujeto, se dio cuenta de que lo conocía.

Capítulo 1201 1

Capítulo 1201 2

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