Entrar Via

Cecilia: De rechazada a soberana romance Capítulo 1239

Marcos sonaba con un tono de burla juguetona.

¡Ese muchacho terco! Si de verdad le gustaba Cecilia, no tenía nada de malo.

¡Lo que le faltaba era espíritu de lucha!

Rendirse con solo escuchar el nombre del prometido no era propio de alguien con su sangre.

—No es lo que se imagina —Guillermo adivinó al instante lo que pensaba el anciano.

Pero de verdad que no sentía nada por Cecilia.

Él ya tenía a alguien en su corazón, por eso le huía a todas las citas a ciegas que su madre le organizaba.

—Está bien, está bien, no es lo que imagino, pero más te vale no meterte en problemas con Agustín.

Aunque la familia de Guillermo tenía un estatus sólido, Agustín no era alguien a quien su nieto pudiera manejar.

Además, el viejo Ezequiel Sandoval seguía vivo; todo el mundo recordaba el enorme apoyo que su familia le había brindado al país en el pasado.

Por eso, cualquier miembro de la familia Sandoval mantenía relaciones inquebrantables con el gobierno.

—Ni se me cruzó por la mente hacerle algo malo —Guillermo se quedó sin palabras.

¿Por qué habría de buscarse pleitos con Agustín? Al contrario, si en un futuro terminaban siendo parientes políticos, le convenía llevarse a todo dar con él.

Marcos ignoraba por completo los planes de su nieto; solo se limitó a animarlo para que recuperara la esperanza.

Tres meses de espera no eran nada.

Guillermo no dijo ni pío, pero a la mañana siguiente se rasuró la barba por completo.

¡No solo quería volver a caminar, también estaba decidido a conquistar a la prima de Cecilia!

Mientras tanto, Cecilia regresó a clases. El semestre estaba por terminar y la mayoría de los estudiantes se dedicaban a estudiar, a ella casi ni se le veía el pelo.

Sus tres compañeras de cuarto juraban que se la pasaba estudiando día y noche, pero la realidad era que a Cecilia no le alcanzaba el tiempo.

Su cabeza estaba cien por ciento concentrada en el laboratorio de CÉ.

Ya le habían administrado el OsteoRegén a dos pacientes que se ofrecieron de voluntarios para el experimento.

Cecilia debía monitorearlos de cerca, y el doctor Benito Ramírez había asignado a su propio alumno, Ariel, para que le sirviera de asistente.

Semejante nivel de sacrificio dejó a Cecilia sin palabras. Tiempo después, cuando Ariel le confesó que ambos pertenecían al ejército, todo tuvo sentido.

Su mayor anhelo era que esa pomada médica llegara pronto a las bases militares.

Esa misma razón era el motivo por el cual Ariel había decidido apoyarla.

A Cecilia casi se le olvidaba que Benito era el médico militar más brillante de todos.

El Hospital San Gabriel era, de hecho, un hospital militar.

En cuanto Benito supo que Cecilia fabricaría una pomada especializada en la regeneración de huesos, le pasó el reporte a sus superiores.

Un medicamento de ese calibre era un tesoro para los soldados.

Incluso el ejército estaba dispuesto a financiar sus investigaciones, con la única condición de ser los primeros en recibir el producto.

Benito no tomó la decisión por Cecilia; fue Ariel quien le filtró la información.

Y aunque Cecilia aceptó con gusto que la gente del ejército participara en los experimentos, terminó rechazando amablemente su oferta de financiamiento.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Cecilia: De rechazada a soberana