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Cecilia: De rechazada a soberana romance Capítulo 1520

No era un solo animal, rondaban la tienda acechando.

Pero no atacaron, al oler el desagradable cerco que formaba la fragancia del repelente, retrocedieron.

Los centinelas, al ver con claridad qué tipo de criaturas eran, casi lanzan un grito.

¡Osos!

Eran tres enormes osos negros que, a simple vista, parecían ser una familia de tres.

Los osos se acercaron a las tiendas, incluso asomando la cabeza de forma curiosa.

Había un hombre de Cristhian y uno de Haroldo haciendo guardia.

Al cruzarse las miradas, ambos pudieron notar el terror en los ojos del otro.

Un solo zarpazo de un oso de ese tamaño bastaría para mandarlos a volar.

Aunque estaban armados, no podían disparar a menos que fuera su última opción frente a los osos.

No se atrevían a moverse ni a hacer ruido, por temor a delatar su posición.

Si no hacían nada, quizás los osos se marcharían pacíficamente.

Pero cualquier sonido podría provocar un ataque directo.

Hacerse los muertos era la mejor táctica por ahora.

Sin embargo, algo parecía atraer a esa familia fuertemente al campamento, ya que no daban indicios de querer irse.

En ese instante, Cecilia y Agustín, que supuestamente estaban dormidos, abrieron los ojos.

Los ruidos del exterior eran inconfundibles.

Y dentro, Sara, José, León y Lino tampoco habían estado durmiendo profundamente, temiendo que sucediera algo.

Al escuchar los sonidos, se incorporaron y adoptaron posturas defensivas.

Si alguna bestia lograba entrar, los cuatro protegerían a Cecilia y a Agustín a como diera lugar.

Al mismo tiempo, en las tiendas, Cristhian y Haroldo abrieron los ojos.

Habían despertado al escuchar los primeros ruidos, y, viendo las enormes sombras proyectadas en la tela iluminada, ya sabían de qué animal se trataba, así que se quedaron completamente quietos.

Capítulo 1520 1

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