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Cecilia: De rechazada a soberana romance Capítulo 1533

Las palabras de Agustín tomaron a don Nahuel por sorpresa, pero rápidamente recuperó la compostura.

Mantuvo su expresión de hombre humilde y trabajador.

—Señor Sandoval, ¿tiene algo de malo esa leña?

—No sé quién la recogió. No soy el único que entra al Monte Nebuloso, también vienen otros campesinos.

—Incluso los exploradores que pasan por aquí usan esta misma ruta.

—La leña que hay en la cabaña la va dejando la gente que pasa.

¡Nahuel se negaba rotundamente a admitir que la leña tuviera algo que ver con él!

—Pero el último tronco lo echó usted al fuego —declaró Cecilia, yendo directo al grano.

La expresión de Nahuel vaciló por un instante, pero pronto fingió confusión.

—La señorita Ortiz fue la primera en dormirse, ¿cómo podría saber quién echó leña al fuego por última vez?

—Yo lo vi —dijo Sara, levantando la mano.

Claramente, don Nahuel no esperaba que hubiera un testigo ocular.

—¿Qué fue lo que vio? —preguntó el hombre, tratando de sonar tranquilo.

Sara respondió con total franqueza.

—Vi que el último trozo de leña lo echó al fuego usted, don Nahuel.

—Se levantó de repente a avivar la fogata, hasta pensé que estaba sonámbulo.

—¿Qué más tiene para decir? —La mirada de Cristhian hacia Nahuel era la de alguien que ya lo consideraba un hombre muerto.

Cuando se trataba de lidiar con espías de Estrellonia, Cristhian jamás mostraba piedad.

Pero que alguien de su propio país, un camarada en quien Haroldo confiaba, hiciera algo así, le causaba un dolor profundo y una repulsión inmensa.

¡Eso era traición en su máxima expresión!

Ellos, los soldados, estaban dispuestos a dar la vida por su patria, y pensar que alguien la vendiera de esa manera era algo insoportable.

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