—¿Cuál creen que es su verdadero propósito?
¿Convertirse en la reina indiscutible de la cafetería? Parecía que Lupe ya lo había logrado. De todos los empleados, muy pocos se atrevían a decir la verdad sobre ella.
Por su parte, Sara también había recopilado información: quienes hablaban mal de Lupe eran exclusivamente mujeres, mientras que los hombres la llenaban de elogios.
Aún quedaba un detalle por verificar, así que Cecilia llamó directamente a Rayan.
Él no se encontraba en el Estado Zen en ese momento. Tampoco le sorprendió la llamada de Cecilia, ya que previamente se había comunicado con Samuel. Al creer que todo marchaba bien en la base, no se había apresurado a regresar.
—Rayan, ¿cuántos hombres de confianza tienes a tu lado? ¿Quién de ellos es el hijo de Lupe?
Rayan se quedó totalmente descolocado.
—¿Quién es Lupe? Déjame averiguar.
Rayan solía viajar con cuatro hombres y dejaba a otros dos vigilando la mina. Esos seis formaban su círculo de confianza. Al preguntarles, algunos confirmaron conocer a Lupe como la mujer que servía la comida, pero ninguno había escuchado que alguien fuera su hijo.
—Dicen que tiene mucha cercanía con Fausto. Él mencionó que alguna vez ella sugirió la idea de adoptarlo como su ahijado, pero solo fue un comentario al aire. Aun así, Fausto asegura que Lupe es una buena mujer, siempre pendiente de ellos y dándoles ánimos.
Cecilia entrecerró los ojos.
—Entonces, ¿está usando su relación con Fausto para mentir y ganar influencia?

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