Entrar Via

Cecilia: De rechazada a soberana romance Capítulo 1753

—De verdad no debió dejar que viniera. Ya le había dicho antes que nunca estaría con ella.

—De niño solo la veía como una hermanita, y al crecer, lógicamente nos distanciamos.

Yonatan ya se lo había dicho en el pasado, pero Bárbara no le había dado importancia.

En su opinión, el carácter de Amaya no era el mejor, pero en el fondo era una buena chica.

Además, Amaya era muy bonita, así que a ella no le parecía mala idea formalizar las cosas entre las dos familias.

Pero ahora su hijo sentía un fuerte rechazo hacia Amaya, y los sentimientos de Amaya hacia Yonatan tampoco eran tan claros.

Además, el hecho de que ella se la pasara quejándose hizo que Bárbara dudara: ¿sería su hijo realmente tan insoportable como decía Amaya?

—Hijo, dime la verdad, ¿te gusta tu compañera de baile?

Bárbara recordó las quejas de Amaya.

Si de verdad le gustaba esa chica, ¿se dejaría llevar tan fácilmente por lo que ella dijera?

—Mamá, ¿Amaya le fue a contar chismes otra vez, verdad?

Yonatan suspiró.

—No importa si fue Amaya o no, solo quiero saber qué es lo que sientes.

—Sí, me gusta, pero yo no le gusto a ella. Solo... olvídalo, de todos modos lo nuestro es imposible.

—¿Por qué imposible? —preguntó Bárbara, confundida al ver a su hijo tan deprimido.

—Ella es de una familia adinerada, es muy hermosa y es de Viento Claro. Yo apenas puedo ponerme de pie, ni hablar de regresar al escenario.

Yonatan suspiró:

—Bueno mamá, ya no se preocupe por eso.

—Ahora lo más importante es que Amaya regrese a Luminosa, y por mi parte, tengo que ponerme en contacto con la estudiante de medicina que me recomendó mi compañera.

Bárbara no contradijo a su hijo, pero tenía sus propias dudas:

—No es que desconfíe de la amiga de tu compañera, pero esto suena demasiado absurdo.

—¿Puedes esperar a que mamá pregunte un poco más por ahí?

—Tú amas el escenario, pase lo que pase, mamá buscará la forma de curarte.

Él era su único hijo. Aunque no lo consentía tanto como se suele hacer con una hija, era su único y más grande tesoro.

Al salir, Bárbara no vio a Amaya y sintió un gran alivio.

El carácter que tenía Amaya últimamente ya la estaba agotando.

Tenía que ir a buscar al doctor de Yonatan para informarse sobre la situación.

Por otro lado, cuando Amaya salió, estaba muy molesta.

La reacción de Doña Bárbara no fue la que ella imaginaba.

Pensó que ya tenía a esa madre y a su hijo en la palma de la mano, y que no tendría que esforzarse en el futuro.

Quién iba a pensar que Doña Bárbara, que siempre había tenido tan buena impresión de ella, esta vez no se pondría de su lado, prefiriendo apoyar a su propio hijo.

Admitía que ellos eran familia de sangre, pero ella ya se había sacrificado lo suficiente.

Si no lograba asegurar a Yonatan, ¿iba a quedarse cruzada de brazos viendo cómo él se quedaba con otra mujer?

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Cecilia: De rechazada a soberana