Los miedos de Arturo estaban más que justificados.
—Yo seré la cirujana principal, pero necesito que Ceci me asista.
En el fondo, a Paloma le preocupaba no tener la energía física suficiente para aguantar la cirugía.
Si llegaba a quedarse a la mitad, solo Cecilia sería capaz de tomar las riendas y terminar el procedimiento.
Además, tenía los conocimientos necesarios para solucionar cualquier complicación.
Ese nivel de confianza era el que Paloma le tenía a su nieta.
Pero a los demás no les constaba.
Simplemente, la veían demasiado joven.
—¿Ceci? —Arturo peló los ojos de asombro—. Mamá, ¿cómo te va a ayudar ella?
»Estás bromeando, ¿verdad?
La reacción de Ivana fue aún más explosiva:
—Mamá, ¿cómo es posible que Cecilia te ayude en quirófano? Aunque diga que tiene licencia, sigue siendo una estudiante.
»Es apenas una niña. Por mucho que te haya visto trabajar unos días, jamás podría servirte de algo durante una operación.
»¿Ya perdiste la cabeza? ¿Con tal de complacer a tu nieta vas a poner en riesgo la pierna de tu nieto?
No se le podía culpar por hablar de esa manera.
En realidad, Ivana sentía que se estaba conteniendo demasiado.
Sabía de sobra que Paloma siempre había tenido preferencia por esa nieta sin lazo de sangre, pero debía existir un límite.
¿Cómo iban a meter a quirófano a alguien de la edad de Cecilia?
Era una simple estudiante, no una profesional.
Ese tipo de tareas le correspondían a la gente capacitada; ¿Y Cecilia qué tendría que ver ahí?
Estaba segura de que Paloma solo quería usar el procedimiento para darle clases prácticas y se había inventado la excusa para colarla.
Si se tratara de la cirugía de un extraño, a Ivana le habría dado exactamente igual.
Pero se trataba del futuro y de la pierna de su propio hijo, y ahí sí que no había margen para un maldito error.
Jamás iba a autorizar que esa chiquilla pisara la sala de operaciones.
Dejando de lado el hecho de que a Cecilia siempre le cayó mal Héctor y que ni siquiera se toleraban, aun si hubieran sido unidos, Ivana se habría negado en rotundo.
Arturo se mantuvo mucho más objetivo que ella.
Aunque tampoco confiaba en la experiencia médica de Cecilia, conocía bien la integridad de su madre, y estaba seguro de que no era alguien capaz de jugar sucio usando su puesto para beneficios personales.
Paloma era de principios inquebrantables, incluso cuando se trataba de su nieta favorita.
—Mamá, al menos danos una buena razón para que sea estrictamente necesario que ella entre.
»¿Qué pasa si su presencia termina arruinando la cirugía?
»Ya no hablemos de nosotros, me imagino que incluso los otros doctores deben estar dudando de ti en este momento.
Elías, que observaba la escena en silencio, no lograba comprender nada.
¿Cómo era posible que la doctora Ruiz confiara a ciegas en esa muchacha, mientras que el señor y la señora Ortiz le tenían un rechazo tan evidente?
Si era nieta de la doctora Ruiz, ¿no se suponía que también era hija de la familia Ortiz?
—Apenas hace un momento la junta aprobó que Cecilia se integre al equipo. Si se comprueba que tiene las habilidades para asistir, el hospital no le negará el acceso.
Elías intervino para apoyar a Paloma.
—La doctora Ruiz es toda una profesional. Como familiares, no deberían dudar de sus decisiones médicas.

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