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Cecilia: De rechazada a soberana romance Capítulo 796

***

—¿No nos crees capaz de llamar a la policía?

—¿Y que te metan a la cárcel?

Esta amenaza era demasiado débil. Tatiana soltó una carcajada de desdén.

Los reporteros presentes no pudieron evitar llevarse la mano a la cara.

El hijo de la familia Calvo era demasiado joven y francamente, muy estúpido.

Valentina había dejado todo bien planeado antes de la cirugía. ¿Cómo iba a asustarse Tatiana porque llamaran a la policía?

Hasta a Cecilia le daba pena ajena ver la escena.

¿Cómo iba a asustarse su tía Tatiana por un niñato como ese?

Incluso si llamaban a la policía, a la que jamás arrestarían sería a Tatiana.

Por el contrario, los Calvo, gritando a todo pulmón en el hospital, parecían alborotadores buscando pleito.

Lo más seguro era que terminaran echándolos del lugar.

—Llama ahora mismo. Que venga la policía. —Tatiana le lanzó una mirada fría a Matías.

Él encogió los hombros, intimidado.

La verdad es que siempre le daba un poco de miedo cada vez que veía a Tatiana.

Su hermana no se atrevía a ponerle una mano encima, pero Tatiana era otro rollo.

Tatiana traía guardaespaldas que podían levantarlo del cuello sin esfuerzo.

Matías ya había aprendido esa lección a la mala tras haberle hecho un berrinche a Tatiana en el pasado.

Ahora se arrepentía de haberse dejado llevar por el impulso.

Ágata cambió de objetivo y se fijó en Cecilia.

—Muchacha, ayúdanos a convencer a tu tía para que nos deje quedarnos.

—Por lo menos déjame a mí. Soy la madre biológica de Valentina, de verdad me duele ver así a mi hija.

—Sé que antes fui un poco injusta, pero por muy favoritista que haya sido, sigue siendo mi hija de sangre.

—Verla acostada en esa cama, sin saber si va a vivir o morir... me parte el corazón...

Diciendo esto, Ágata hasta se limpió unas lágrimas falsas.

—Ponga a alguien a vigilarla, y en el momento adecuado...

Cecilia le susurró al oído su sugerencia a su tía Tatiana.

Al escucharla, Tatiana le dio la razón. Pasarse la vida cuidándose de un ladrón desgasta a cualquiera y siempre hay descuidos; mejor era darle la oportunidad de actuar y atraparla.

El único problema era que, si algo salía mal, la que pagaría los platos rotos sería Valentina.

A fin de cuentas, acababa de salir de cirugía.

—Nadie dijo que la señorita Calvo tuviera que arriesgarse en persona. Podemos buscar a alguien que se haga pasar por ella —explicó Cecilia—.

La señorita Calvo acaba de operarse y necesita reposo absoluto. Si dejamos que Ágata se quede, es obvio que no va a poder recuperarse en paz. Sería mucho mejor cambiarla de cuarto, y entonces...

No hizo falta que Cecilia terminara la frase para que Tatiana supiera exactamente qué hacer.

Le levantó el pulgar en señal de aprobación: —Me parece perfecto. Lo haremos a tu manera. ¿Y si tienes un rato libre, te animarías a echarnos la mano con esta obra de teatro?

Lo que quería decir es que Cecilia tomara el lugar de Valentina.

Como solo tendría que lidiar con Ágata y no habría ningún peligro real, Cecilia aceptó sin pensarlo dos veces.

En el fondo, no quería que su tía Tatiana se estuviera desgastando por un asunto como ese.

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