Entrar Via

Clímax de oficina romance Capítulo 41

Luna sonríe para luego beber un sorbo de vino.

—Es igual que yo, aventurero, no se conforma con una sola mujer, le gusta llevar una vida abierta y llena de pasiones distintas. Para que amarrarse a una sola mujer, estoy segura de que no está casado con nadie.

—Bien.

—De todas formas, quiero que lo averigües, porque como has dicho, hace más de un año que no aparece en las revistas de cotillas, me resulta curioso que se haya alejado de ese mundo.

—por supuesto.

La rubia quería asegurarse de que no existiera una señora Borges por allí, ya que eso si traería muchos problemas, era más fácil cuando estaban solteros, ninguno de los se metía en problemas y esa era la mejor parte de la aventura.

Pero su instinto le decía que Dorian era un hombre soltero, casado no estaba y de eso estaba cien por ciento segura.

[…]

Esa noche Dorian regresa a casa justo para la hora de cena, sin embargo, todo el trabajo se lo llevo a casa para poder avanzar durante la noche. Necesitaba tener todo en orden para el día siguiente.

—he visto que te has traído mucho trabajo de la oficina.

—Hare unos buenos negocios, es por eso que he estado llegando tarde o me traigo todos los informes a casa.

—Al menos llegas temprano, para mí eso compensa todo.

Dorian y su mujer se echan una mirada de deseo que lleva a la castaña a ponerse en pie e ir hasta donde él estaba sentado, se sienta a horcajadas sobre su regazo mientras que siente como su marido envuelve su cintura.

—¿Fuiste para donde tu hermana? —Dorian musita contra los labios de su mujer mientras que saborea su lengua.

—Si, fui un rato, pero estaba Ivone con la niñera, mi hermana estaba resolviendo unos asuntos en el trabajo —ella gime al sentir que su marido alza la falda de su vestido.

—Entiendo.

Dorian desliza las manos por las nalgas de su mujer palpando la tela de su pantaleta que rápidamente hace a un lado, corre uno de sus dedos por la ranura de su culo hasta palpar el pequeño orificio de su ano.

Frota el mismo y su mujer salta mientras que besa su boca.

—No te portes travieso esta noche.

—¿Por qué no? Tengo mucho trabajo, quisiera trabajar relajado, bebé.

Introduce uno de sus dedos por el orificio anal de su mujer que la lleva a gemir sutilmente contra la boca de su marido.

Catrina chuca la lengua de Dorian mientras que él frota su ano, poco a poco comienza a introducir el dedo en el interior de ella al mismo tiempo que siente como su pene se va hinchando.

—¡Ah! Si, si, si…

Ella no para de moverse mientras que su marido no deja de masturbarle el coño, la sensación era doble la que sentía. Estaba tan excitada y caliente que sentía que iba a estallar en miles de pedazos.

—Vamos nena no te detengas, sigue moviéndote de esa manera que me vas hacer llegar.

—Si, sí, sí, yo también.

En un momento a otro Catrina siente esa increíble sensación que desgarra todo su cuerpo, al correrse sobre su marido la hace gemir desde el fondo de su corazón mientras que él no paraba de frotarle la vagina.

Unos segundos después oye como Dorian gime y hasta las palpitaciones de su pene dentro de su vagina se hacen más presentes que la lleva a morderse los labios.

Baja la mirada y nota el ceño fruncido de Dorian justo cuando estaba eyaculando dentro de ella. La castaña sonríe al ver esa expresión de satisfacción que él le proporciona, la llena de dicha.

En eso él abraza su cuerpo y ella le recibe el abrazo.

—Creo que ahora si podre trabajar relajadamente, bebé.

—Si, me parece que sí.

Definitivamente, Dorian no la estaba engañando con ninguna otra mujer. Era demasiado caliente todas las noches como para la estuviera engañando durante el día. Le aliviaba saber que todo fueron inventos de su cerebro lunático.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Clímax de oficina