Elisa aplana los labios, vuelve la vista hacia donde estaba Dorian con aquella persona misteriosa, pero decide que su hermana era más importante que cualquier otra cosa. La saca del restaurante y ambas regresan al coche completamente consternadas.
—Catrina…
—¿Lo viste? ¿no? —ella pregunta mientras mantiene sus manos juntas y oprimidas.
—Si, bueno, no… Es que no vimos nada con exactitud Catrina.
—pero si estaba allí delante de nosotras, con otra mujer, almorzando.
—ni siquiera la vimos.
Las chicas se quedan sentadas mirando hacia la nada. Tenían pruebas, pero a la vez no tenían nada ya que ni una fotografía lograron sacar.
—Bien, es claro lo que debes hacer.
—Voy a dejar a Dorian.
Elisa ensancha la mirada ya que eso no era lo que ella pensaba aconsejarle a su hermana, la mira de cuerpo completo completamente asombrada por su rápida actuación. Era como si ya hubiera estado pensando en dejarlo desde hace mucho.
—¿Acaso has estado pensando en esto desde hace tiempo? —Catrina se queda callada ante la pregunta—. Catrina, ¿lo habías pensado?
La mujer baja la mirada nuevamente para ver sus manos juntas, mira sus dedos y ni un anillo logra ver en ellos. Dorian tampoco tuvo la molestia de enseriar su relación o la propuesta de matrimonio con un anillo de compromiso.
Es que ella era prácticamente nada para él.
Si podía salir con otras mujeres a plena luz del día, ¿Qué era ella entonces?
—No—Elisa asiente.
—Debes hablar con Dorian antes de tomar cualquier decisión precipitada, ¿no te parece? —Elisa la mira de soslayo.
—Vamos a casa, por favor.
—Bien, te llevare a casa.
—A tu casa, Elisa.
La castaña mayor se queda quieta, no articula ninguna palabra, se limita a mirar al frente. Luego enciende el coche y lo pone en marcha.
[…]
Después de aquel agotador almuerzo tan tedioso con Luna, Dorian regresa a la oficina sintiéndose más relajado. Toma asiento para disponerse a trabajar, pero de la nada la imagen de Catrina le llega a la mente que lo lleva a fruncir el ceño.
Un amargo sentimiento se instala en su pecho que lo obliga a colocar la mano sobre su pecho.
En eso recuerda lo pasado en esa fiesta, Catrina estuvo en ese lugar al igual que él y ella sabia que odiaba asistir a ese tipo de eventos, pero al final tuvo que ir con Luna. Sin embargo, engaño a su mujer.
No le conto la verdad de lo que paso esa noche a cambio de eso, le hizo el amor para hacerle olvidar todo.
Recuesta su espalda de la silla y piensa que debió ser sincero con ella, confesarle lo que estaba pasando con su futura socia. Pero Catrina era celosa, si le decía que su socia intentaba seducirlo ella…
Los negocios.
Pero piensa en algo lógico.
¿Qué era más importante para él?
¿Los negocios o su amada Catrina?
De la nada aquel sentimiento extraño que se instalo en su pecho se intensifico mucho más provocándola una mala sensación de pesar, de culpa hasta de peligro.
—¿Qué esta pasando? —parpadea varias veces.


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