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Cuando al fin ella se rindió, él se enamoró romance Capítulo 674

Al ver que César la miraba fijamente sin decir nada por un buen rato, Celia pasó la mano frente a sus ojos para llamar su atención. Fue en ese momento cuando él, de imprevisto, le sujetó la mano. El calor de su toque hizo que ella retirara la mano por puro instinto, ocultando la mitad de su cuerpo detrás de la puerta.

—¿Qué te pasa? Te quedas ahí parado sin decir nada. Si no tienes ningún asunto, ya voy a cerrar la puerta. —Celia sentía que el corazón le daba un vuelco de la pura agitación.

Él se rio con voz apagada.

—Solo quería verte.

—¿A verme? —Ella volvió a asomar la cabeza—. Cuando terminen los trámites del divorcio, vas a tener mucho tiempo para verme. No tienes que apresurarte, ¿no crees?

La sonrisa de César se desvaneció un poco y clavó una mirada profunda e intensa en ella. Celia fingió no darse cuenta de su intención.

—Ya voy a descansar.

Cerró la puerta de golpe y, tras varios segundos, volvió a abrirla repentinamente. Él no se había ido. Como si hubiera previsto que ella abriría la puerta de nuevo, un destello de alegría se asomó en el fondo de sus ojos al confirmar sus sospechas.

—Dijiste que ibas a descansar, ¿no?

—¿Y por qué no te has ido?

—Tu descanso no tiene mucha relación con que yo me vaya o no —respondió él con tranquilidad—. ¿Acaso si me quedo, no vas a poder descansar?

Lo que quería decir era que ella se mantenía muy al pendiente de él. Celia se molestó y, justo cuando se disponía a cerrar la puerta, él apoyó la mano contra la madera para detenerla.

—Celia.

Esta vez, él se puso muy serio, y ella mostró una expresión de duda.

—No importa qué tipo de noticias veas en los próximos días, lo único que espero es que no dejes que te afecten.

Esas palabras venían cargadas de una intención muy profunda. Parecía estar advirtiéndole que algo estaba por suceder. Celia bajó la mirada y, finalmente, levantó la cabeza para mirarlo con cierta firmeza.

—No te preocupes.

***

Carlos iba a tener una cena con sus compañeros de trabajo por la noche. Llamó a Celia para notificarla con anticipación.

Ella atendía la llamada mientras probaba el caldo que acababa de preparar para ver si la sal estaba en su punto, y le recomendó:

El gerente del departamento elogió a Carlos con una sonrisa, pensando para sus adentros que, de haber sabido que Carlos tenía semejante respaldo y conexiones con la familia Herrera, le habría prestado mucha más atención desde antes.

Sin embargo, el hombre no se percató de la profunda hostilidad de Macarena, quien dejó escapar una sonrisa llena de desprecio.

—El que va a su lado, ¿se lleva muy bien con él?

—¿Se refiere a Julián Bravo? Así es, se llevan de maravilla, fueron compañeros en la universidad.

—Ah, ¿sí? —Macarena se dio la vuelta—. Entonces haz que él venga a verme. Pero ojo, no le vayas a decir quién soy.

El gerente quedó atónito por un instante. Mientras miraba a Macarena alejarse, se rascó la cabeza, desconcertado. Había ido a preguntar por Carlos, ¿no? ¿Por qué de pronto le interesaba Julián? ¿Acaso Julián era el que tenía las influencias en la empresa?

***

Al día siguiente, Nicole se dirigió hacia la oficina de César. Tocó a la puerta y, tras recibir la autorización, la empujó para entrar. Levantó la vista hacia César, quien se encontraba sentado detrás de su escritorio revisando unos expedientes, y colocó un informe sobre la mesa.

—Aquí está la información de la mujer que me pidió que vigilara. A través de sus datos de contacto logré averiguar todo sobre su identidad. Aquí está todo detallado.

César cerró el expediente que tenía en las manos, tomó el informe de la mesa y le dio una lectura general.

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