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Cuando al fin ella se rindió, él se enamoró romance Capítulo 723

Carlos no se dio cuenta de lo que pasaba hasta que vio cómo Laura agarraba a Celia por el cuello de la chaqueta con tanta fuerza que casi la tiraba al suelo. Entonces reaccionó y se abalanzó sobre ella.

—¡Suéltala!

Laura blandió la porra y golpeó a Carlos en el pecho, haciéndolo retrocede, tambaleándose. En ese momento, Tomás lo sujetó a tiempo y lo apartó a un lugar seguro. Luego tomó el paraguas del mueble de la entrada y, de un solo golpe, desarmó a Laura.

Ella soltó un gemido sordo de dolor y no pudo seguir reteniendo a Celia. La soltó y retrocedió para esquivar los ataques de Tomás.

—¡Celia! —Carlos se acercó rápidamente a Celia y la sostuvo—. ¿Estás bien?

Celia, con la mirada ausente, asintió con la cabeza mientras observaba a Tomás y a aquella mujer. Laura también se dio cuenta de que se había encontrado con alguien peligroso. Se frotó la muñeca lesionada y dijo:

—No se te da mal.

—Es que eres muy mala. Si esto es lo único que sabes hacer, mejor no presumas. La persona que te mandó aquí es muy estúpida.

Aparentemente, Tomás no la tomaba en serio. Laura entendió la indirecta y su expresión se ensombreció.

—Tú… ¡ustedes son unos sinvergüenzas!

—¡Ay, ay, ay! Lo dices porque sabes que no podrás ganar, ¿verdad?

Tomás soltó una carcajada, se volvió hacia Carlos y le dijo:

—¿Ya aprendiste la lección? A partir de ahora no dejes entrar a cualquiera, sobre todo a esta clase de mujeres que vienen con artimañas. Si no me hubiera dado cuenta de que esta extranjera no era buena persona, ¿cómo se lo explicarías a tu hermana?

Carlos se sintió confundido por un instante y luego murmuró:

—Es que… dijo que era amiga de Celia y no lo pensé… —Con culpabilidad, bajó la cabeza—. Celia, lo siento. Casi hago que te hagan daño.

—No pasa nada, pero aprende la lección —dijo Celia para calmarlo.

Luego, se acercó a Tomás y le preguntó a la mujer arrugando el entrecejo:

—¿Quién te mandó aquí?

—No quería hacer nada, solo curiosear cómo era la señorita Sánchez, a quien el señor Herrera aprecia tanto. ¿Acaso no puedo? —Laura inclinó la cabeza con una sonrisa fingida de inocencia, era claro que no tenía intenciones de responder con sinceridad.

¿Con los Suárez? Con la información, Celia empezó a armar el rompecabezas. Los Suárez debieron mandarla allí para utilizarla como amenaza contra César. Sin embargo, si los Suárez quisieran amenazarlo con ella, lo habrían hecho antes. Esa mujer era nueva y no la había visto en la fiesta de compromiso… Además, los Suárez ya estaban implicados en el accidente de Valeria, no iban a buscarse más problemas por su cuenta…

Celia levantó la mirada hacia Tomás.

—¿Para qué fueron allá? Si Zack quería negociar, César no necesitaría ir a buscarlo en persona.

—No fue a ver a Zack. Ese viejo no tiene tantos méritos para que el jefe vaya en persona —explicó Tomás.

Tiró la peluca a un lado y se limpió las manos antes de continuar:

—Fue a ver a otra persona.

—¿A quién?

Él se encogió de hombros.

—Lo siento, no lo sé.

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