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De día mi Jefe cruel, de noche mi Esposo dulce romance Capítulo 204

Esa frase tranquilizó al señor y la señora Sánchez.

Con tal promesa y compensación, la situación era aceptable.

Luciana permanecía en silencio, preocupada.

Se levantó: —Voy a ver a Emi.

Justo al llegar a la puerta, chocó con el mayordomo que venía apresurado.

—Señora, la señora Claudia ha vuelto.

Mariana puso mala cara al instante: —Emilio ya se divorció, ¿qué «señora Claudia» ni qué nada?

El mayordomo entendió de inmediato: —Sí, la señorita Claudia ha venido. Y además, aquel... aquel también vino.

El mayordomo quería decir el señor Benjamín.

Después de todo, Benjamín había sido reconocido por el patriarca e incluido en el árbol genealógico, con orden expresa de llamarlo «señor».

Pero el hijo mayor de la familia Salazar era una espina clavada en el ojo de Mariana.

La cara de Mariana cambió: —¿Quién los dejó entrar?

No quería ver a ninguno de los dos.

Pero en ese momento, Benjamín y Claudia ya habían aparecido en la entrada del comedor.

Benjamín, con un traje gris plateado, se recargó en el marco de la puerta con una sonrisa perezosa: —Vieja, la casa está tan animada, ¿por qué no me llamaste?

Benjamín siempre la llamaba así.

El rostro de Mariana se ensombreció: —Benjamín, ¿qué haces aquí?

—Esta también es mi casa. Papá dijo que puedo volver cuando quiera.

Claudia estaba parada en la entrada, con una sencilla camisa blanca y pantalones negros, desentonando con el lujo de la sala. El viento le había despeinado un poco el cabello y no mostraba expresión alguna, salvo en sus ojos, que brillaban intensamente bajo la luz, fijos en Mariana, quien ocupaba el lugar principal.

Luciana también vio a Claudia.

Su rostro cambió instantáneamente.

Capítulo 204 1

Capítulo 204 2

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