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De día mi Jefe cruel, de noche mi Esposo dulce romance Capítulo 37

Al volver a ver a Emilio, Claudia sintió nervios en el estómago.

En estos días, no sabía qué le pasaba.

Parecía tener un bloqueo con la intimidad.

Cada vez que Oscar intentaba acercarse, inconscientemente recordaba la cara de Emilio.

Eso la hacía sufrir mucho, le causaba mucha culpa.

Pero no podía controlarlo.

Especialmente cuando veía los ojos sonrientes y tiernos de Oscar, sentía como si le clavaran un cuchillo en el corazón.

Solo se lo contó a Dolores.

Dolores no lo entendía:

—¿Solo por un beso? ¿Es para tanto? Y además fue un beso del que nadie se enteró.

Claudia también pensaba que no era para tanto.

Pero ese pequeño beso parecía haber abierto una caja de Pandora dentro de ella.

Algo estaba creciendo y fermentando lentamente.

—Señor Salazar, necesita revisar estas propuestas, y hay dos documentos que requieren su firma. Además, el señor Lemus envió una invitación...

Claudia comenzó a reportar el trabajo.

Emilio mantenía la cabeza baja, inexpresivo.

Sostenía la pluma y acababa de firmar un montón de documentos.

Le puso la tapa a la pluma con indiferencia antes de levantar la vista hacia Claudia.

—Claudia, ¿cree que me la voy a comer?

La voz de Emilio era fría y distante.

Claudia levantó la cabeza, quedándose un poco atónita.

Emilio volvió a hablar:

—Si se para tan lejos para dar el reporte, ¿quién la va a escuchar?

Claudia, en efecto, estaba parada muy lejos.

Había al menos dos metros de distancia entre ella y el escritorio de Emilio.

Pero no tanto como para no escucharse.

Capítulo 37 1

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