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De día mi Jefe cruel, de noche mi Esposo dulce romance Capítulo 58

Se apresuró a corregir: —¡Cómo crees que yo tendría nivel para cocinarle al hombre más rico! Hay muchos ricos de apellido Salazar.

El señor Suárez era pésimo mintiendo; se le notaba el nerviosismo en la mirada.

Claudia no pensaba dejarlo escapar: —Entonces, ¿cómo se llamaba el joven amo de esa familia Salazar?

No esperaban que Claudia siguiera preguntando.

El señor Suárez, sabiendo que había metido la pata, se puso a la defensiva. Se rascó la cabeza: —Uy, pasó hace tanto tiempo que ya se me olvidó.

Claudia le sonrió y comió otro pedazo de carne. —Solo preguntaba por curiosidad.

Hoy iba a comer bastante.

Probablemente no tendría otra oportunidad.

Al terminar de comer, Claudia dijo que se iba.

La señora Suárez le empacó un tóper con carnitas para que se lo llevara a Oscar.

Claudia no se negó.

Con la comida en la mano, fue directo a la torre del Grupo Salazar.

Como acababa de renunciar, aún no terminaba los trámites. Los guardias sabían que era la secretaria del señor Salazar, así que subió sin problemas.

Sus excompañeros se sorprendieron y alegraron al verla.

Rebeca la tomó del brazo: —Claudia, ¿regresaste a trabajar? Diego apenas volvió y tú ya estás aquí, ¿te convenció?

Claudia negó con la cabeza: —Solo vengo a buscar al señor Salazar por un asunto.

Claudia fue directo a la puerta de la oficina.

Justo cuando iba a entrar, la puerta se abrió.

Diego salió de adentro.

Al ver a Claudia, Diego mostró sorpresa: —Claudia, ¿no habías renunciado?

Claudia miró esa cara. Alguna vez lo consideró su mentor, su amigo, alguien a quien admiraba y agradecía.

Su voz fue gélida: —¿Si renuncié ya no puedo pararme por aquí?

—No, es que…

Diego se quedó pasmado ante la brusquedad de la respuesta.

—Diego, ¿quién está afuera? —se oyó la voz de Emilio desde adentro.

Capítulo 58 1

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