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De día mi Jefe cruel, de noche mi Esposo dulce romance Capítulo 60

Salió corriendo de la oficina, despeinado y cargando a Claudia desmayada en brazos.

Corría despavorido hacia la salida.

Según los testigos, durante todo el camino iba gritando «¡Mi esposa, mi esposa!».

Cuando Claudia despertó, estaba en una cama de hospital.

El médico estaba a su lado.

—Señor Salazar, no se preocupe demasiado. La señora Salazar se desmayó por un shock emocional fuerte. Con un poco de descanso se recuperará.

—Gracias, doctor Vargas.

Emilio acompañó al médico a la puerta, la cerró y se dio la vuelta.

Justo al girarse, vio que Claudia tenía los ojos abiertos y lo miraba fijamente.

Emilio se detuvo un instante.

Pero finalmente se acercó a la cama: —Mi amor, ¿despertaste?

Claudia lo fulminó con la mirada y escupió una palabra: —¡Mentiroso!

Emilio no la contradijo.

Al contrario, le acomodó la cobija: —Perdóname.

—No me digas «mi amor». Quiero el divorcio.

Al oír la palabra divorcio, Emilio reaccionó por instinto: —¡Ni lo sueñes!

El aire pareció congelarse un segundo.

Emilio notó que se había alterado y suavizó la voz.

—El matrimonio no es un juego, no digas la palabra divorcio a la ligera.

Capítulo 60 1

Capítulo 60 2

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