Ya que Tobías había usado a Fabio como excusa, por muy firme que quisiera ser Belén, no pudo negarse.
Además, él tenía razón; la situación de Hugo no era algo que pudiera apresurarse, solo quedaba esperar una oportunidad adecuada.
Al notar que la actitud de Belén se suavizaba, Tobías aprovechó la ventaja y sentenció el asunto.
—Entonces está decidido. Yo pasaré a recogerte.
Sin darle oportunidad de replicar, cambió de tema de inmediato.
—¿Adónde vamos ahora?
Belén lo pensó un momento antes de responder.
—Tengo que volver a la mansión Soler.
Pero Tobías fue tajante.
—No vas a volver todavía. Primero te llevaré a un lugar.
Belén lo miró con sorpresa.
—¿A dónde me vas a llevar?
—Ya lo verás cuando lleguemos —respondió él, haciéndose el misterioso.
Dicho y hecho, se inclinó, la levantó en brazos sin esfuerzo y la depositó con cuidado en el asiento del copiloto de su auto.
Unos veinte minutos después, el vehículo se detuvo frente a un gran centro comercial.
Al ver dónde estaban, Belén se puso a la defensiva.
—Tobías, no me hace falta nada, no quiero comprar nada. De verdad, ya debería estar en casa.
Pero cuanto más insistía ella en irse, más se negaba él a dejarla marchar. La tomó de la mano y tiró de ella hacia el interior del centro comercial.
Sin embargo, esta vez Tobías no la llevó de compras a las tiendas de ropa, sino que se dirigieron directamente al quinto piso.
Toda esa planta estaba dedicada a una enorme zona de juegos.
Tobías escaneó un código QR y compró mil fichas. Le entregó la bolsa repleta de monedas a Belén y le dijo que probara lo que quisiera.
Al ver la inmensidad del lugar lleno de luces y sonidos, Belén se sintió abrumada. Se quedó quieta un momento, sin saber por dónde empezar.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De Esposa Desechable a Cirujana Renacida
Faltan muchos capitulos y a los que hay les falta parte del texto. Asi es imposible. Te gastas dinero para leer u te toman el pelo....