Mientras salían de la Vivienda Vista Clara, Frida lo miró de reojo.
—Fabián, ¿ya hiciste la lista de invitados?
Él la miró con confusión.
—¿Lista de invitados?
—Sí —explicó ella—. Hay personas que debemos invitar, como Edgar y Lucas.
Escuchar esos nombres le amargó el humor al instante.
—Haz lo que consideres mejor —respondió él, con indiferencia.
Frida lo miró, extrañada.
—¿Pero no deberíamos decidir esto juntos?
A Fabián le molestaba la idea de planear la boda.
Justo en ese momento, su celular sonó. Era Leonel.
—Señor Fabián —dijo su empleado—, logré agendar la reunión con el señor Quintana. Acaba de regresar del extranjero y aceptó cenar con nosotros. ¿Quiere que vayamos esta noche?
Fabián no lo dudó ni un segundo.
—Sí, iré.
De pronto, sentía la necesidad urgente de escapar de Frida.
Guardó el celular y la miró.
—Me acaba de surgir una cena de negocios. Todavía es temprano, ¿por qué no te quedas un rato más aquí? Si ves algo que quieras comprar, mándame un mensaje y te transfiero el dinero.
Sabiendo que no podía retenerlo, Frida solo suspiró.
—¿Y qué hacemos con los invitados?
—Lo que te dije, tú decides —repitió él.
—De acuerdo —aceptó ella con resignación.
Fabián le dio un abrazo rápido y se marchó.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De Esposa Desechable a Cirujana Renacida
Faltan muchos capitulos y a los que hay les falta parte del texto. Asi es imposible. Te gastas dinero para leer u te toman el pelo....