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De Esposa Desechable a Cirujana Renacida romance Capítulo 1151

Tobías bajó la mirada hacia Belén y, con un tono sumamente serio, le preguntó.

—¿De verdad no vas a dormir conmigo esta noche?

Aunque estaban en la mansión Soler y él sabía que no era del todo correcto, en el fondo, la idea de apartarse de Belén, aunque fuera un poco, le parecía insoportable.

Incluso estando en la misma habitación, no le bastaba.

Belén levantó el rostro y lo rechazó rotundamente.

—De ninguna manera. Si dormimos juntos, mi hermano y mi cuñada están justo al lado. ¡Nos van a escuchar!

Al oír aquello, Tobías se quedó pasmado un segundo.

Cuando asimiló sus palabras, no pudo evitar morderse el labio y sonreír.

Para ser sincero, que lo dejaran pasar la noche en la casa ya era un milagro enorme; y estar en la misma habitación que ella era un regalo caído del cielo.

Leandro bien podría haber enviado al personal a prepararle la habitación de invitados, pero no lo hizo.

Eso significaba que había dado luz verde para que durmieran juntos.

Eso, por sí solo, le bastaba para estar en la gloria.

Pero jamás imaginó que la mente de Belén ya había volado hasta ese tipo de pensamientos.

Al ver la sorpresa en el rostro de Tobías, Belén comprendió que, desde el principio, ella era la única que había estado pensando en 'eso'.

Sus mejillas se tiñeron de un rojo intenso y de repente sintió ganas de salir corriendo.

Sin embargo, Tobías fue más rápido, le agarró la mano, tiró de ella hacia su pecho y, mirándola desde arriba, le soltó con una sonrisa pícara.

—Bueno, si lo hago despacito, no nos escucharán, ¿verdad?

Belén extendió la mano y le dio un golpecito en el pecho, advirtiéndole con seriedad.

—Deja de decir tonterías.

Tobías le apretó la mano y, con una sonrisa canalla, añadió.

—Pero ya que lo mencionaste tú, ¿cómo podría dejarte con las ganas?

Belén se arrepintió de haber abierto la boca y se apresuró a explicarse.

—¡Tobías! No lo decía por eso, ¡no te imagines cosas!

La sonrisa de Tobías se ensanchó aún más.

—Cariño, lo dicho, dicho está. Tu hombre te escuchó fuerte y claro, no voy a dejar que te quedes solo con la ilusión. Tranquila, te prometo que seré muy delicado.

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