Tobías ignoró lo que ella acababa de decir. Bajó la mirada hacia su pijama; el pecho ya estaba completamente empapado de sangre.
La herida palpitaba con dolor. Exagerando el tono, se quejó:
—Ay, cómo duele... Ya debo estar seco de tanta sangre que perdí, ¿no?
Mientras hacía su drama, recargó la cabeza en el hombro de Belén.
Era muy alto, así que tuvo que adoptar una postura extraña para pegarse a ella.
Pero al mismo tiempo, mantenía cierto cuidado para no mancharla con su sangre.
Al escucharlo quejarse, Belén no pudo contener su preocupación. Lo sostuvo del brazo y le dijo:
—Ve a acostarte a la cama.
Lo ayudó a caminar, y él aprovechó para tomarle su mano fría.
Belén no se soltó; lo dejó hacer.
Después de ayudarlo a sentarse en la cama, preguntó:
—¿Dónde está el botiquín? Voy por él.
Tobías señaló hacia el escritorio.
—En el cajón.
Belén lo cubrió con la colcha y fue a buscar el botiquín.
Al encontrarlo, notó un portarretratos sobre el escritorio. Echó un vistazo rápido y descubrió que era una foto suya.
Era de su época universitaria, con un vestido blanco, bañada por el sol, luciendo joven y bonita.
Al ver la foto, el corazón de Belén dio un vuelco.
Había pasado tanto tiempo que casi no recordaba esa imagen, pero Tobías la tenía guardada como un tesoro.
Regresó con el botiquín al lado de la cama.


VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De Esposa Desechable a Cirujana Renacida
Faltan muchos capitulos y a los que hay les falta parte del texto. Asi es imposible. Te gastas dinero para leer u te toman el pelo....