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De Esposa Desechable a Cirujana Renacida romance Capítulo 986

La amenaza de Fabián la había atormentado toda la noche, impidiéndole descansar. Y cuando finalmente logró cerrar los ojos, la invadió esa horrible pesadilla donde lastimaban a su cuñada.

Dolores, confundida pero conmovida, la abrazó con ternura.

—¿Qué sucede? —preguntó suavemente.

Belén levantó el rostro empapado en lágrimas y la miró a los ojos.

—Ver que estás aquí, sana y salva frente a mí, me hace inmensamente feliz.

Dolores le secó el sudor de la frente con delicadeza, regalándole una sonrisa cálida.

—¿No se suponía que ibas a cuidar a Hugo en el hospital? ¿Por qué regresaste diciendo cosas tan raras?

Belén abrió la boca para explicarle, pero en ese preciso instante, soltó un quejido de dolor y su rostro se contrajo en una mueca de sufrimiento.

Perdió el equilibrio y comenzó a caer hacia atrás.

Por suerte, Tobías, que acababa de entrar a la sala, reaccionó de inmediato. Se adelantó, la tomó en brazos y la levantó en el aire.

La llevó con cuidado hasta el sofá y la recostó suavemente.

Belén se agarraba la pierna, gimiendo de dolor.

—Me duele mucho...

Tobías colocó su mano grande y firme directamente sobre la zona de la cirugía. Aunque la ropa los separaba, el calor de su palma logró traspasar la tela.

En ese instante, Belén sintió cómo la calma volvía a su cuerpo.

Ese dolor agudo y punzante en la pierna pareció desaparecer por completo.

Después de que él masajeara la zona durante un buen rato, la expresión de sufrimiento abandonó el rostro de Belén.

Dolores observaba la escena llena de angustia. Estaba a punto de salir, pero al ver el estado de su cuñada, soltó su bolso sobre un sillón.

Se sentó en el sofá junto a ella, le tomó la mano y le preguntó:

—¿Qué te pasó? ¿Te pusiste a pensar cosas malas otra vez?

En su pesadilla, el final de Dolores había sido trágico, y el video de la agresión se sentía demasiado real.

Pero al verla allí, intacta y preocupada por ella, Belén logró sonreír débilmente, aunque sus ojos seguían enrojecidos.

—Cuñada, ¿te quedas en casa conmigo hoy? —le pidió.

Dolores frunció el ceño ligeramente, soltando una pequeña risa.

—Mírate, ya eres toda una mujer, ¿por qué te comportas como una niña caprichosa?

Belén tenía terror. ¿Y si Fabián de verdad quería destruir a su familia?

No podía correr ese riesgo, y mucho menos soportar la idea de que sus seres queridos salieran lastimados.

Se aferró a la mano de Dolores con desesperación.

Capítulo 986 1

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