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De esposa sustituta a la obsesión del CEO romance Capítulo 125

Regina Montenegro todavía no lograba aceptar lo ocurrido porque, aunque Adrián siempre había sido un hombre independiente dentro de los negocios y acostumbraba a tomar decisiones importantes sin consultar a nadie, existía una diferencia que para ella resultaba imposible de ignorar: cuando se trataba de asuntos personales, especialmente aquellos relacionados con la familia, siempre había terminado escuchando su opinión.

Esta vez no.

Adrián había salido del país junto a Victoria y, peor aún, había ocultado el verdadero motivo del viaje. Para Regina, aquello no era solo una sorpresa, sino una señal de que algo estaba cambiando en su hijo, algo que ella no estaba dispuesta a aceptar.

—Todavía no puedo creerlo —dijo mientras observaba por la ventana del automóvil—. Me dijo que era un viaje de negocios.

Fernanda permaneció sentada a su lado con una calma que no reflejaba completamente lo que pensaba. No estaba feliz con la situación, pero tampoco parecía tan sorprendida como Regina. Durante los últimos días había notado que Adrián ya no reaccionaba igual cuando se hablaba de Victoria. Ya no buscaba justificar cada decisión, ya no parecía necesitar la aprobación de los demás y, sobre todo, había empezado a actuar como alguien que finalmente escuchaba sus propios deseos.

Eso era precisamente lo que más le incomodaba.

—Tal vez no quería que nadie interfiriera —respondió Fernanda.

Regina giró hacia ella con incredulidad.

—¿Lo estás defendiendo?

Fernanda sostuvo su mirada y mantuvo una expresión tranquila.

—No estoy defendiendo a Victoria.

La respuesta fue suficiente para que Regina continuara hablando.

—Adrián esta vulnerable y ahora Victoria cree que puede alejarlo de todo lo que hemos construido.

Fernanda no corrigió la idea.

No porque estuviera de acuerdo, sino porque sabía que Regina necesitaba encontrar un culpable. Desde antes de que estuviera en coma había visto cómo la madre de Adrián protegía la imagen de la familia antes que cualquier verdad incómoda, y en ese momento resultaba más fácil culpar a Victoria que aceptar que Adrián había tomado una decisión por voluntad propia.

—Adrián siempre ha sido alguien que carga demasiado —dijo Fernanda después de unos segundos.

Regina interpretó aquellas palabras como preocupación, no entendió que Fernanda también estaba analizando la situación.

París no era un destino cualquiera. Era el lugar que Victoria había querido conocer con Adrián durante su luna de miel, el viaje que quedó pendiente mientras todos repetían que no era correcto alejarse de la situación de Fernanda y ahora Adrián la había llevado.

A ella.

—Nunca pensé que haría algo así —admitió Regina.

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