Entrar Via

De esposa sustituta a la obsesión del CEO romance Capítulo 130

Adrián pareció recuperar un poco de aire.

—Dame dos horas.

Victoria frunció el ceño.

—¿Dos horas?

—Sí. Busca un lugar lejos del hotel, toma café, compra ropa, camina si quieres, pero no regreses a la suite. Yo me encargo de mi madre y de Fernanda, arreglo nuestra salida y nos vemos en el aeropuerto privado.

Victoria lo miró como si intentara descifrar si hablaba en serio.

—¿Nuestra salida?

—París ya quedó invadido.

Aquella frase, dicha con una seriedad casi dolorosa, le arrancó a Victoria una expresión incrédula.

—¿Y ahora también vas a decidir llevarme a otro lugar?

—No sin que tú aceptes.

Adrián se acercó apenas, pero esta vez no la tocó.

—Yo te traje a París porque era el viaje que te debía, pero permití que mi pasado y mi familia lo contaminaran. No puedo borrar lo que pasó esta mañana, pero puedo darte algo distinto si todavía quieres tomarlo.

Victoria tragó saliva.

—No conviertas esto en una fantasía, Adrián.

—No lo estoy haciendo.

—Sí lo haces. Hablas de una luna de miel como si no estuviéramos en medio de un divorcio.

—Estamos en medio de un matrimonio que yo destruí antes de entenderlo.

La respuesta la dejó en silencio.

Adrián bajó la voz.

—Te pido dos horas. Si después de eso no llegas al aeropuerto, entenderé que elegiste irte y no voy a perseguirte. Pero si llegas, nos iremos a un lugar donde nadie pueda entrar por una puerta y decidir qué somos.

Victoria lo miró durante varios segundos.

—No me gusta que pongas condiciones.

—No es una condición.

—Entonces ¿qué es?

Adrián respiró hondo.

—Una oportunidad. La única que me atrevo a pedirte hoy.

Victoria desvió la mirada hacia la calle. Los autos pasaban cerca, la ciudad continuaba como si nada hubiera ocurrido, y ella sintió una ironía casi amarga al pensar que había cruzado medio mundo con el hombre que estaba a punto de divorciar para terminar discutiendo en la entrada de un hotel, con el corazón más expuesto de lo que jamás había permitido.

—No sé si puedo confiar en ti.

—No te estoy pidiendo que confíes en todo —dijo Adrián—. Solo en estas dos horas.

Ella volvió a mirarlo.

—Si llego al aeropuerto, no significa que te perdoné.

—Lo sé.

—No significa que el divorcio se cancela.

—También lo sé.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: De esposa sustituta a la obsesión del CEO