Adrián esperó hasta que Victoria salió de la habitación. No quería acusar a Daniel sin pruebas ni darle la oportunidad de presentarlo como un esposo dominado por los celos, pero tampoco podía ignorar las inconsistencias.
—Nos vamos —dijo Victoria.
Laura la miró con sorpresa.
—¿No esperarás a que lo suban a una habitación?
—Ya está siendo atendido. Necesito descansar y Daniel necesita colaborar con los médicos, no depender de que yo permanezca aquí.
Adrián agradeció la decisión sin expresarlo. Caminó junto a ella hasta el elevador y esperó a que las puertas se cerraran.
—Estás molesta conmigo.
—Estoy cansada.
—No es lo mismo.
Victoria lo miró.
—Daniel está enfermo y tú comenzaste a interrogarlo.
—Porque no respondió una sola pregunta sencilla.
—También estás celoso.
—Sí.
La admisión directa la desarmó un poco.
—No voy a mentirte sobre eso, pero mis celos no inventaron la falta de antecedentes, el medicamento que se negó a identificar ni una cicatriz colocada donde no corresponde.
Victoria bajó la mirada.
—No quiero volver a juzgarlo mal.
—Tampoco quiero que confíes en él solo porque crees que le debes la vida.
El elevador llegó a la planta baja, pero Victoria no avanzó cuando las puertas se abrieron.
—Consigue pruebas —dijo—. No acusaciones ni sospechas. Pruebas.
Adrián asintió.
—Lo haré.
Antes de salir del hospital, él pidió hablar con el especialista que había atendido a Daniel. Victoria permaneció en una sala cercana mientras Adrián entraba al consultorio.
El médico cerró la puerta.
—No puedo compartir información privada de mi paciente.
—No estoy pidiendo resultados. Necesito saber si su estado tiene relación con vivir con un solo riñón.
—No puedo confirmar que el señor Reyes viva con uno solo.
Adrián sostuvo su mirada.
—¿No puede confirmarlo o sabe que no es cierto?
El médico acomodó unos documentos.
—Su expediente está restringido por una orden firmada por él y su nefrólogo no se encuentra el día de hoy en el hospital así que, solo puedo decirle que el episodio de hoy fue provocado por una combinación inadecuada de medicamentos y agotamiento.
—¿Pudo provocárselo?
—No voy a especular.
—¿Su función renal causó la crisis?
El médico guardó silencio antes de responder.
—Los resultados que revisé no señalan una crisis renal.
Aquello bastó para aumentar la sospecha de Adrián.
—¿Hay alguna razón médica para ocultar una donación en sus antecedentes?
—Ninguna que beneficie al paciente.
—Entonces alguien está evitando que se conecten ambos expedientes en uno solo.
El médico cerró la carpeta.
—Eso lo está diciendo usted.
—Y usted está cuidando demasiado cada palabra.
—Porque tengo obligaciones legales y éticas sobre el paciente al que estoy atendiendo hasta que su nefrólogo regrese.
Adrián se levantó.
—Espero que esas obligaciones no estén protegiendo a la persona equivocada.
El médico no respondió, pero antes de que Adrián abriera la puerta hizo una advertencia:

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De esposa sustituta a la obsesión del CEO
Porque sale que son gratis y los cobran de todas maneras...
Si cobran por las novelas, aunque el precio sea menor que las otras apps, mínimo deberían estar los diálogos completos, se salta partes importantes de la conversación en todos los capítulos, deberían revisar eso....