Adrián alcanzó a Victoria en el pasillo que llevaba hacia la entrada principal.
Ella caminaba con el bolso sujeto al hombro y el teléfono en la mano, revisando algún mensaje con esa concentración que últimamente parecía acompañarla a todas partes. Ya no se movía por la mansión como alguien pendiente de ser llamada. Ahora atravesaba los espacios como quien tenía un destino propio.
—Victoria —dijo él.
Ella se detuvo sin sobresaltarse.
—¿Sí?
Adrián llegó hasta ella y bajó la mirada un instante, como si necesitara ordenar lo que iba a decir antes de equivocarse otra vez.
—Lo de mi madre fue injusto.
Victoria sostuvo el teléfono contra su costado.
No pareció sorprendida. Tampoco agradecida. Solo lo miró con una calma que le resultó más difícil de enfrentar que cualquier reclamo.
—Sí —respondió.
Adrián esperaba algo más. Tal vez que ella dijera que no importaba, que Regina era así, que no valía la pena hablar del tema. Eso habría sido más fácil. Lo habría dejado ofrecer una disculpa sencilla y seguir adelante.
Pero Victoria no suavizó nada.
—No debió hablar de tu trabajo como si fuera una cortesía de mi apellido —añadió él.
—No fue la primera vez, Adrián. Solo fue la más reciente.
Él se quedó quieto.
La frase no fue violenta, pero abrió recuerdos imposibles de cerrar: cenas donde Regina llamaba a Victoria prudente, útil, adecuada; eventos donde otros la nombraban sustituta con palabras elegantes; hospitales donde Fernanda la volvía una visita incómoda dentro de su propio matrimonio.
Y él casi siempre estuvo allí.
Callado.
—Lo sé —dijo, aunque la frase le sonó insuficiente apenas salió de su boca.
Victoria guardó el teléfono en el bolso.
—No creo que lo sepas del todo.
Adrián apretó la mandíbula.
—Estoy empezando a entenderlo.
—Entenderlo ahora no borra nada.
—No dije que lo hiciera.
—Entonces, ¿qué esperas que responda?
La pregunta lo dejó sin una salida cómoda.
No sabía qué esperaba. Quizá una señal de que todavía podía reparar algo. Quizá un gesto que le permitiera pensar que no todo estaba perdido. Quizá una gratitud que Victoria ya no tenía obligación de darle.
—No espero que me agradezcas —dijo al fin.
—Bien, porque no podría hacerlo.
La honestidad de ella fue tranquila, pero no cruel.
Victoria acomodó la correa del bolso sobre su hombro.
—Camila me defendió porque vio mi trabajo. No porque tuviera una deuda conmigo. No porque yo fuera su esposa. No porque quisiera calmar a Fernanda o evitar un conflicto familiar. Lo hizo porque creyó que era justo.
Adrián bajó la mirada.
—Yo debí hacerlo antes.
—Sí.
Otra vez esa respuesta sencilla.
Sí.
Sin gritos. Sin lágrimas. Sin esfuerzo por hacerlo sentir peor. Y precisamente por eso, Adrián sintió que cada palabra pesaba más.
—Hubo momentos complicados —dijo él, odiando la frase incluso mientras la pronunciaba—. Fernanda estaba en coma, luego despertó, mi madre presionaba, tu familia también. Todo era…
—También era complicado para mí.
Adrián se calló.
Victoria no lo miraba con odio. Eso lo desarmaba. Si ella lo odiara, al menos habría algo directo contra lo que defenderse. Pero Victoria parecía más cansada que furiosa.
—Yo también estaba en esas cenas —continuó ella—. Yo también escuchaba los comentarios. Yo también veía cómo todos acomodaban la historia para que Fernanda siguiera siendo la mujer que pertenecía a tu lado y yo solo una solución que debía ser discreta.
Adrián cerró los dedos junto al cuerpo.
—Nunca quise que te sintieras así.
—Pero permitiste que ocurriera.
Él no respondió.
La mansión seguía en calma. A lo lejos, una empleada daba instrucciones en la cocina.
Esa normalidad hacía más evidente lo anormal de la conversación.
Como si al fin dijeran lo que llevaba años escondido bajo alfombras impecables y mesas bien servidas.
—Cuando tu madre dijo eso hoy —añadió Victoria—, no me dolió solo por el comentario. Me dolió porque durante mucho tiempo pensé que quizá tenía razón.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De esposa sustituta a la obsesión del CEO
Porque sale que son gratis y los cobran de todas maneras...
Si cobran por las novelas, aunque el precio sea menor que las otras apps, mínimo deberían estar los diálogos completos, se salta partes importantes de la conversación en todos los capítulos, deberían revisar eso....