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De esposa sustituta a la obsesión del CEO romance Capítulo 226

Aquellos tres días se fueron volando y Victoria despertó el día de la evaluación inicial antes que Adrián. La pregunta de Mathis seguía acompañándola. No le molestaba que quisiera llamarla mamá. Lo que la asustaba era comenzar a creer que realmente podían convertirse en una familia y después descubrir que un funcionario, un documento o una mentira tenía poder para separarlos. Adrián se movió a su lado.

—No dormiste bien.

—Estoy nerviosa.

—Podemos pedir que cambien la fecha.

—Eso parecería que tenemos algo que esconder.

Él se incorporó.

—No tienes que demostrarle nada a nadie.

—Sí tenemos que hacerlo. Esas personas deben decidir si los niños estarán seguros con nosotros.

—Ya lo están.

—Nosotros lo sabemos. Ellos todavía no.

Adrián extendió la mano hacia ella, pero esperó hasta que Victoria se acercó.

—No quiero que representes un papel para ayudarnos —dijo—. Si todavía tienes dudas sobre la adopción, puedes decirlas.

—Tengo dudas sobre mí, no sobre ellos.

—¿Por tu salud?

Victoria asintió.

—También por todo lo demás. Mathis teme perderme y ni siquiera sé si mi cuerpo volverá a fallar.

—Los médicos dijeron que puedes llevar una vida normal con cuidados.

—Eso no evita que tenga miedo.

Adrián cerró los dedos alrededor de los suyos.

—Entonces diremos la verdad.

Cuando bajaron, encontraron a Camille y Mathis en el salón. Élise los había vestido con ropa demasiado formal. Mathis intentaba mantener los brazos rígidos para no arrugar la camisa y Camille llevaba el cabello recogido de una manera que la hacía parecer incómoda.

—¿Van a una ceremonia? —preguntó Victoria.

Élise sonrió.

—La presentación importa.

Victoria miró a los niños.

—¿Están cómodos?

Camille negó. Mathis tiró discretamente del cuello de la camisa.

—Suban a cambiarse —indicó Victoria—. Usen lo que prefieran.

—La funcionaria puede considerar que no se prepararon —advirtió Élise.

—No necesitan disfrazarse para merecer una familia.

Adrián apoyó la decisión y los niños corrieron hacia la escalera. Élise no discutió, aunque su expresión perdió amabilidad durante un instante.

La evaluadora llegó acompañada por una intérprete. Después de recorrer algunas áreas de la mansión, pidió hablar con los adultos en el salón principal.

—Necesito comprender cómo llegaron Camille y Mathis hasta aquí —dijo.

Adrián explicó lo ocurrido en Francia y reconoció que inició los trámites sin consultar a Victoria.

—¿Por qué tomó una decisión familiar sin hablar con quien entonces era su esposa?

—Porque temí que los niños quedaran nuevamente desprotegidos y reaccioné antes de pensar en las consecuencias.

—¿La señora Victoria se opuso?

—Me opuse a la forma —respondió ella—, no a ellos.

La evaluadora revisó sus notas.

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