Isabel y Ernesto abandonaron Roma con una carpeta llena de documentos y una sensación difícil de ordenar. Habían viajado creyendo que encontrarían a Fernanda junto a Marcos. Regresaban sabiendo que su hija nunca estuvo allí y que cada imagen había sido preparada para engañarlos. Durante la primera hora del vuelo ninguno habló. Ernesto revisaba una y otra vez las fotografías de Bianca. Isabel mantenía la vista en la carpeta cerrada sobre sus piernas.
—Una parte de mí quería que fuera ella —admitió finalmente.
Ernesto volvió el rostro.
—¿Por qué?
—Porque significaba que había escapado. Que no estaba retenida en una habitación después de lo que le hicieron.
—También habría significado que volvió a mentirnos.
—Lo sé.
Isabel respiró despacio.
—Siempre encontré una manera de explicar sus decisiones. Incluso ahora, durante unos minutos, preferí pensar que había huido voluntariamente antes que aceptar la situación completa.
Ernesto guardó las fotografías.
—Los dos lo hicimos.
—A Victoria nunca le permitimos esa clase de errores.
—Porque ella no nos obligaba a correr detrás de cada problema.
—No. La dejamos aprender que pedir ayuda no servía.
La conversación terminó cuando el investigador les informó que el avión comenzaría el descenso. En la mansión, Victoria recibió la notificación y sintió alivio. Sus padres habían cumplido las instrucciones y regresaban sin intentar resolverlo todo por su cuenta.
Adrián seguía atento a la vigilancia de la bodega. Varias camionetas habían entrado durante las últimas horas, aunque ninguna transportaba pacientes de manera visible.
—Marcos regresó ahí después del viaje —dijo—. Debe existir una razón.
—Daniel sabe que Bianca fue detenida.
—Por eso no entraremos todavía. Si la propiedad está vigilada, cualquier movimiento puede hacer que trasladen a Fernanda.
Camille y Mathis aparecieron en la puerta del despacho. Victoria cerró la computadora antes de llamarlos.
—¿Sus padres volverán hoy? —preguntó Camille.
—Sí.
—¿Encontraron a su hermana?
Victoria negó.
Mathis se acercó.
—¿Está perdida?
—Estamos intentando encontrarla.
—¿También tendremos que irnos a buscarla?
Victoria entendió que la pregunta no se refería únicamente a Fernanda.
—Nosotros no vamos a ninguna parte.
El niño pareció relajarse. Camille le recordó que debían terminar una actividad y ambos regresaron con Élise. Horas después, Isabel y Ernesto entraron a la mansión. Victoria los esperaba junto a Adrián y el investigador. Su madre dejó la carpeta sobre la mesa.
—Aquí están las declaraciones, los teléfonos y las fotografías recuperadas.
—¿Bianca seguirá detenida? —preguntó Adrián.
—Mientras determinan qué delitos cometió. Asegura que no sabía nada sobre la cirugía.
El investigador comenzó a revisar la documentación. Ernesto observó a Adrián.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De esposa sustituta a la obsesión del CEO
Porque sale que son gratis y los cobran de todas maneras...
Si cobran por las novelas, aunque el precio sea menor que las otras apps, mínimo deberían estar los diálogos completos, se salta partes importantes de la conversación en todos los capítulos, deberían revisar eso....