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De esposa sustituta a la obsesión del CEO romance Capítulo 249

Fernanda esperó hasta que Daniel abandonó la casa. Había dicho que regresaría antes de la noche, pero no explicó adónde iba. Dos guardias permanecían en la planta baja y la enfermera descansaba en una habitación cercana.

La computadora utilizada para revisar sus estudios continuaba sobre una mesa. No tenía conexión externa, aunque podía abrir los archivos guardados en la memoria de Marcos.

Fernanda cerró la puerta y colocó una silla debajo de la manija. El esfuerzo de atravesar la habitación le provocó una punzada, pero se negó a detenerse.

Sacó la memoria de las vendas y la conectó.

Aparecieron varias carpetas organizadas por fechas. Marcos había sido más cuidadoso de lo que Daniel imaginaba. La primera contenía transferencias realizadas a médicos, empleados de seguridad y compañías vinculadas con el hospital. Algunas procedían de cuentas abiertas por Marcos, pero otras llevaban hasta empresas utilizadas por el padre de Daniel.

Fernanda abrió un archivo de audio.

—Necesito que el quirófano esté disponible antes del traslado —decía Daniel—. Cuando llegue, nadie debe hacer preguntas sobre la autorización.

Otra voz respondió:

—La donante puede despertar.

—Entonces aumenten la dosis.

Fernanda retiró una mano del teclado. Escuchar su cirugía como una operación organizada entre desconocidos le produjo una sensación difícil de contener.

Continuó, había fotografías tomadas mientras permanecía inconsciente. En una aparecía dentro del vehículo utilizado para trasladarla. Marcos sostenía una puerta y Daniel hablaba con un médico. En otra, un guardia colocaba su huella sobre un documento.

Fernanda amplió la imagen, habían utilizado su mano para falsificar parte de la autorización.

Abrió otro video. Daniel discutía con el médico encargado de la extracción.

—No podemos esperar a que despierte y acepte —decía el hombre—. Ya se negó.

—Victoria no llegará a mañana sin un donante.

—Eso no elimina el riesgo legal.

—Yo asumiré el costo. Usted se encargará de que ambas sobrevivan.

Fernanda cerró los ojos. Ella se negó a ayudar, pero Daniel sabía exactamente qué estaba haciendo cuando decidió utilizarla.

En otra carpeta encontró documentos relacionados con Clara. Había comprobantes del tratamiento de su hijo, mensajes donde Daniel hablaba de la necesidad de liberar a Victoria y órdenes para recoger los papeles firmados por Adrián. Marcos guardó incluso una grabación en la que Daniel explicaba que el divorcio debía concretarse antes de que Victoria descubriera quién era la verdadera donante.

—Si Adrián continúa casado con ella, utilizará la enfermedad para retenerla —decía—. Cuando despierte, debe ser libre.

Fernanda pensó en Clara. No sabía cuánto comprendió aquella mujer ni por qué decidió colaborar, pero Daniel había utilizado la enfermedad de su hijo de la misma manera en que utilizó el trasplante.

La carpeta siguiente llevaba los nombres de Camille y Mathis.

Fernanda abrió una fotografía tomada desde el exterior de la mansión. Los niños caminaban por el jardín con Victoria. Camille llevaba un libro contra el pecho y Mathis sostenía su mano.

Había horarios, nombres de especialistas, copias de documentos franceses e información sobre los familiares que se negaron a recibirlos.

—No puede ser —murmuró.

Daniel no estaba planeando únicamente sembrar dudas. Reunía información suficiente para intervenir directamente en la adopción.

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