Daniel entró en la habitación y arrojó el teléfono sobre la cama. La violencia del movimiento confirmó que el paquete había llegado a su destino.
—¿Qué enviaste?
Fernanda permaneció apoyada contra la cabecera. El dolor le recorría el cuerpo y apenas podía mantener la espalda recta, pero no quería que él interpretara su debilidad como arrepentimiento.
—Mis estudios.
—No vuelvas a mentirme.
—Tú lo haces todo el tiempo.
Daniel la sujetó del brazo, justo donde todavía tenía marcas de las agujas.
—Había una memoria.
Fernanda no intentó negarlo. Por la forma en que había perdido la calma, alguien debía haber revisado los archivos. Una parte de ella sintió alivio; otra temió lo que Daniel haría ahora que ya no tenía razones para conservarla con vida.
—Victoria merece conocer la verdad.
—¿Qué archivos llevaba?
—Los suficientes.
Daniel apretó los dedos hasta lastimarla.
—Marcos no entendía lo que guardaba.
—Entendía que ibas a matarlo.
La voz en su cabeza intentó culparla de nuevo. Le recordó que Marcos seguía vivo antes de ayudarla y que había muerto por elegir su lado. Fernanda se obligó a rechazar aquel pensamiento. Daniel había apretado el gatillo; no permitiría que también la convenciera de asumir su crimen.
—Murió porque decidió traicionarme —replicó él.
—Murió porque nunca planeaste dejarlo libre.
Daniel la soltó con brusquedad y se volvió hacia los hombres que esperaban fuera.
—Preparen el traslado. Nos vamos ahora.
Fernanda miró las vendas que cubrían su cuerpo.
—No resistiré otro viaje.
—Eso ya no es mi problema.
La respuesta confirmó lo que sospechaba. Daniel planeaba abandonarla o matarla antes de permitir que declarara. Había fingido preocuparse por su recuperación mientras la necesitaba para controlar a Victoria, pero ahora ni siquiera intentaba ocultar lo poco que significaba para él.
Los guardias la colocaron en una silla. Uno reunió los medicamentos mientras otro retiraba documentos y teléfonos.
—¿Adónde me llevas?
—A un lugar donde tu hermana no pueda encontrarte.
—Ella ya sabe lo que hiciste.
—Saberlo no significa poder demostrarlo todo. Además, ambos estamos destinados a estar juntos.
—La memoria contiene tu voz.
Daniel se inclinó hasta quedar frente a ella.
—No vas a separarme de Victoria. Ella me pertenece solo a mí.
Las palabras despertaron un temor distinto en Fernanda. La obsesión de Daniel por Victoria era mucho más enfermiza de lo que había comprendido. En su mente, su hermana no tenía voluntad propia, pues consideraba que tarde o temprano le pertenecería. Aun así, Fernanda no bajó el rostro.
—Estoy dispuesta a hablar.
—Eso dices porque crees que tu familia volverá a protegerte.
—No quiero que lo haga.
Daniel pareció no creerle. Para él, cada persona actuaba para conservar una ventaja porque era incapaz de comprender que alguien aceptara perderlo todo con tal de corregir una parte del daño causado. Fernanda tampoco estaba segura de merecer otra oportunidad, pero deseaba enfrentar lo que hizo sin esconderse detrás de nadie.
Un ruido llegó desde el exterior y uno de los guardias se aproximó a la ventana.
—Hay vehículos en el camino.
Daniel sacó el arma.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De esposa sustituta a la obsesión del CEO
Porque sale que son gratis y los cobran de todas maneras...
Si cobran por las novelas, aunque el precio sea menor que las otras apps, mínimo deberían estar los diálogos completos, se salta partes importantes de la conversación en todos los capítulos, deberían revisar eso....