Adrián ordenó revisar todas las imágenes relacionadas con Élise durante las últimas semanas. Victoria permaneció en la sala de seguridad, aunque se sentía incómoda al observar encuentros que no habrían significado nada sin la intención de la niñera. Cada escena le recordaba lo fácil que era alterar una verdad cuando se escogía solo el fragmento conveniente, tal como Daniel había hecho durante meses.
—Aquí está la reunión del expediente escolar por parte de los profesores privados—indicó el jefe de seguridad.
La grabación mostraba a Élise colocando el teléfono sobre una repisa antes de acercarse a Adrián con un documento. Permanecía a su lado durante unos segundos y luego regresaba por el dispositivo.
—Programó la fotografía —concluyó Victoria.
—Y esperó el momento exacto para inclinarse —añadió Adrián.
Otra secuencia reveló que había repetido el procedimiento en diferentes lugares. Siempre acomodaba el teléfono antes de acercarse y procuraba que otras personas quedaran fuera del encuadre. No había sido un gesto impulsivo provocado por celos, sino un plan construido durante varios días.
Adrián se levantó.
—No necesito ver más. Se marcha hoy.
Victoria continuó observando la pantalla.
—Todavía no.
—¿Qué falta?
—Saber si actúa sola.
La posibilidad de que Daniel estuviera utilizando a Élise explicaría cómo conocía las heridas de su relación y el momento adecuado para enviar las fotografías. Victoria no quería creerlo, aunque tampoco podía ignorar que él seguía libre y había demostrado su capacidad para comprar lealtades.
—No permitiré que permanezca cerca de Camille y Mathis —dijo Adrián.
—Podemos impedir que esté a solas con ellos sin enfrentarla todavía.
Adrián caminó por la sala. Su necesidad de expulsar cualquier amenaza era comprensible, pero actuar con rapidez podía perjudicar la adopción.
—Si Élise declara que la despedimos después de señalar una cercanía contigo, parecerá que intentamos silenciarla —explicó Victoria.
—Las grabaciones demuestran que miente.
—Demuestran que preparó fotografías. No sabemos qué más ha construido ni qué pudo enviar a las autoridades.
Adrián aceptó a regañadientes.
—Hablaré con los abogados.
Victoria recordó cuántas decisiones había tomado él sin consultarla y esperó, temiendo que volviera a actuar solo bajo el impulso de protegerla.
—Hablaremos con ellos juntos.
Él sostuvo su mirada antes de asentir.
—Juntos.
Victoria observó la pantalla apagada. Las imágenes todavía le provocaban incomodidad, pero ya no era la mujer que se culpaba por no ser suficiente para retener a su esposo.
—Me avergüenza haber dudado —admitió.
—No debería.
—Lo primero que pensé fue que otra mujer podía ocupar mi lugar.
—No existe ese lugar para nadie más.
—Ahora lo sé, pero durante unos minutos volví a sentirme como la esposa sustituta que esperaba mientras tú atendías a Fernanda.
Adrián no intentó reducir aquella emoción a inseguridad. Había heridas que sobrevivían incluso después de recibir explicaciones.
—Una parte de ti recuerda lo que hice —reconoció—. No tienes que fingir que desapareció para demostrar que confías en mí.
Victoria agradeció que no le exigiera superar el pasado al ritmo que resultaba más cómodo para él.
—Pensé en guardar las fotografías —confesó—. Quería observarte hasta descubrir una contradicción.
—¿Por qué no lo hiciste?
—Porque eso nos habría devuelto al matrimonio anterior, donde yo preguntaba en silencio y tú respondías únicamente cuando ya no podías ocultar algo.
Adrián se acercó despacio.
—Gracias por mostrármelas.
—No quiero que me agradezcas por hacer algo normal.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De esposa sustituta a la obsesión del CEO
Porque sale que son gratis y los cobran de todas maneras...
Si cobran por las novelas, aunque el precio sea menor que las otras apps, mínimo deberían estar los diálogos completos, se salta partes importantes de la conversación en todos los capítulos, deberían revisar eso....