Adrián entró en la habitación y observó la cama desordenada, la prenda entre las sábanas y el pendiente que Victoria sostenía. No necesitó preguntar quién había preparado la escena, pues la expresión de Élise contenía una mezcla de miedo y desafío que confirmaba demasiado.
—¿Qué significa esto?
—Entré buscando a Mathis —respondió ella—. La habitación ya estaba así.
—Camille y Mathis continúan con la profesora —señaló Victoria.
—No lo sabía.
Clara avanzó con el teléfono entre las manos.
—Se lo dije cuando salió.
Élise se volvió hacia ella.
—No tienes derecho a acusarme.
—Te vi salir con la camisa del señor Adrián.
—La llevaba a lavandería.
—En dirección contraria.
Victoria sentía las palabras como si llegaran desde lejos. Sabía que Adrián no había tenido tiempo de permanecer con Élise, pero aun así continuaba mirando la cama. Aquella escena había sido diseñada para despertar las dudas que intentaba superar, y le molestaba que una parte de ella todavía reaccionara.
—¿Cuánto tiempo estuviste aquí? —preguntó Victoria a Adrián.
Él sostuvo su mirada sin ofenderse por la pregunta.
—Subí, me cambié y regresé directamente al salón.
—¿La viste?
—No.
Élise dejó escapar una respiración temblorosa.
—Quizá no quiere reconocerlo delante de todos.
Adrián se volvió lentamente.
—Ten cuidado con lo que estás insinuando.
—No insinúo nada. La señora Victoria me encontró saliendo y ahora la habitación está así. Yo también quiero entenderlo.
La facilidad con la que acomodaba los hechos provocó en Victoria una inquietud distinta. Élise no necesitaba convencerla de una relación completa, sino introducir una duda que continuara creciendo cada vez que Adrián cerrara una puerta.
—Revisemos las cámaras —pidió Victoria.
Adrián llamó al jefe de seguridad y activó el altavoz. La respuesta llegó pocos minutos después.
—Existe una interrupción en el corredor privado. La cámara dejó de transmitir durante cuarenta minutos.
—¿Fue una falla técnica? —preguntó Adrián.
—Estamos revisándolo.
Élise inclinó la cabeza con una satisfacción que intentó disimular.
—Parece que no existe una grabación capaz de aclararlo.
Victoria la miró.
—Eso te conviene demasiado.
—No controlo las cámaras.
—Pero conocías su ubicación.
—He trabajado en esta casa durante semanas. Es normal que conozca los corredores.
Clara desbloqueó su teléfono.
—Yo tengo una grabación.
Mostró el video, donde Élise aparecía saliendo sola de la habitación con la camisa entre las manos. La hora correspondía al momento en que Adrián ya estaba sentado con los abogados.
—Eso no demuestra que él no estuviera aquí antes —se defendió la niñera.
—La reunión comenzó apenas regresó de cambiarse —recordó Victoria.
Uno de los abogados apareció en la entrada, atraído por las voces.
—El señor Montenegro permaneció con nosotros desde que volvió al salón. No salió en ningún momento.
Élise miró a Adrián.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De esposa sustituta a la obsesión del CEO
Porque sale que son gratis y los cobran de todas maneras...
Si cobran por las novelas, aunque el precio sea menor que las otras apps, mínimo deberían estar los diálogos completos, se salta partes importantes de la conversación en todos los capítulos, deberían revisar eso....